Si en cualquier discurso de tintes reivindicativos la palabra igualdad se usa como sustrato que funde y mantiene unidos todos los ladrillos de lo que realmente se pretende, quizás sea el momento de describir la igualdad como concepto erróneo referido a una justa pretensión con un significado muy diferente al pretendido.

expreso-del-sur-equidadCuando usamos a la igualdad entre sexos, entre personas, entre grupos sociales o en cualquier ámbito, obviamos que todo acto ejecutado por humanos parte de una diferenciación que llega a lo más profundo de nuestro ser, por ello pretender igualdad es retorcer nuestra propia esencia hasta desnaturalizar nuestra propia existencia.

Jamás una mujer será igual que un hombre, ni una mujer será igual que otra mujer, como ningún hombre será igual a cualquier otro. Cuando se habla de igualdad total, quizás el concepto pretendido sea otro que definiría mucho mejor lo pretendido: equidad.

Quizás me ejecuten al amanecer, pero pienso que es imposible la igualdad en derechos y obligaciones, como diferente es la naturaleza de todos los comportamientos instintivos y aprendidos en todos los humanos. Lo realmente pretendido por quienes imploramos la igualdad es una equidad que consiga situar a los colectivos demandantes en un plano más justo y equitativo en cuanto a un derecho o situación.

Rescato las palabras de Víctor Hugo: “La primera obligación de la igualdad es la equidad”.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.