A lo mejor todo esto de la República Catalana se hubiera arreglado comprándole a Puigdemont, Junqueras y compañía, un felpudo de esos que vende en Ikea y te recibe a los pies de la puerta de casa con la frase: “Bienvenidos a la República Independiente de mi casa”.

Claro, esto sería solo el principio, ya que  después tendríamos que seguir con un plan tipo al de la Ruta del Proces, pero esta vez, para hacer creer a Puigdemont, Junqueras y su amigos que realmente se han independizado de Espala, como en la película 7 apellidos catalanes hacen creer a la madre del novio, papel interpretado por Rosa María Sarda, que la independencia de Cataluña es un hecho  y que realmente existe una República Catalana.

Pero hay no puede quedar la cosa. Tendríamos que hacer algo tipo a la película Underground de Emir Kusturica, o mejor aún como en la película de Jim Carrey El Show de Truman para fliparlo totalmente montando un reality televisivo introduciendo personajes, provocando situaciones para ver qué pasa, y todo en directo, en streming, imagínense varios mundos paralelos todos interconectados y ellos sin enterarse de la realidad.

Un espacio para Puigdemont y Junqueras  juntos,  aprovecharíamos la realidad virtual para hacerlos creer que uno de ellos es presi y el otro vice de un país independiente llamado Cataluña. A Junqueras, por su gran visión, lo nombraríamos también ministro de Economía  por lo espabilado que es en temas económicos y lo bien que se le da las relaciones con las empresas y la banca. A Puigdemomt, le haríamos creer que el Rey de España, reniega de la corona, pide el divorcio a Leticia y, lo mejor de todo, que pide la nacionalidad catalana para pegarse la vida padre como buen Borbón que es, que ya está bien de tanto aparentar. Y para rematar el reality, Mariano Rajoy expulsado del Partido Popular por haber dejado que se rompa España pedirá el pasaporte catalán para pasar sus últimos años profesionales como registrador de la propiedad de la recién creada administración catalana.

Vamos podría ser la locura, ríete tú de Sálvame, Operación Triunfo y los programas de subastas de trasteros juntos, la locura, lo nunca visto en televisión. Lo mejor de todo es que me han dicho que ya ha empezado a rodarse las primeras tomas del programa piloto en Barcelona el pasado día 10 concretamente en el Parlament y van a seguir rodando esta semana.

Volviendo hacer alusión al cine y ya para concluir, desearía que todo esto fuera un mal sueño, ojalá todo el problema catalán fuera un sketch de  la película Gulfus de Roma, donde el genial Buster Keatón se pasa toda la película corriendo dando vueltas a las siete colinas de Roma. Puiegdemon, Rajoy  y todos  sus asesores tendrían que estar subiendo y bajando al Tibidabo cuantas veces hicieran falta, hasta que se pusieran de acuerdo y nos dejaran tranquilos a todos,  porque si no, y esta ocasión tiro del refranero popular, ¡qué Dios nos coja confesados!

FRANCIS SALAS

Redactor // Fotógrafo