El catálogo de deseos infantiles de los grandes almacenes y marcas franquiciadas de este año ven la luz para iluminar la marea de regalos que estas fechas suponen para los más pequeños.

Este año, como otros, además de estructurar estos catálogos por edades, parece que el azul y el rosa siguen diferenciando por sexos los regalos que recibirán nuestros peques como premio a su buen comportamiento. Esta estructura por colores no debería generar polémica alguna, pero lamentablemente estos colores se suelen asociar a marcados roles que, dictados por un modelo social anquilosado en las desigualdades de género, siguen lastrando el desarrollo de nuestra sociedad en la equidad.

expreso-del-sur-juguetesUno de esos catálogos me sorprendió precisamente por lo abierto de su composición y el libre manejo de roles que hacía posible que un niño pudiera manejar un carrito de bebé o juguetes de limpieza o una niña pudiera jugar a ser bombera o militar. Comentando el contenido de dicho catálogo con los propietarios de la tienda, no parecía que además del nuestro hubiera habido muchos comentarios positivos sobre el asunto. Al parecer muchos de sus clientes se habían mostrado expresamente en contra de esa muestra de apertura de mente.

Sin duda este hecho es una pequeña prueba que demuestra que estamos muy lejos de la creación de una sociedad libre de estereotipos injustos o roles sexistas. Incapaces todavía de educar en libertad, no podemos esperar que nuestros niños se conviertan en los adultos que hagan de la equidad la única forma de distribución de roles entre ciudadanos.

Víctor Hugo discurrió con maestría cuando escribió: “La primera obligación de la igualdad es la equidad”, yo le añadiría que ambos conceptos son dos caras de la misma moneda, la una sin la otra no puede existir y viceversa.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.