Ya han pasado más de dos semanas de la muerte y posterior sepelio de José María Ruiz Mateos, realizado prácticamente a escondidas en la intimidad familiar y al que asistieron solamente unos pocos empresarios además de familiares cercanos.A los pocos días, un juez embargaba todos los bienes del empresario, incluido el testamento,  ya que es una prueba clave para averiguar el paradero de los más de 300 millones de euros que aún faltan para liquidar a los estafados con los pagarés de Nueva Rumasa.  Pese al respeto que siempre hay que tener por una persona ya fallecida, no me resisto a escribir unas líneas, a modo de breve biografía, con datos fácilmente demostrables acerca de lo deplorable del personaje, más allá de las formas y maneras legales con las que actuaron el gobierno de Felipe González, la Justicia y la banca española en la expropiación y posterior venta de la propia Rumasa.

SERIE-RETRATOS-PSICOLOGICOS-J_-Maria-Ruiz-Mateos1
Foto: Alberto Schommer

 

El primer Grupo Rumasa aglutinó bajo el signo de la abeja, empresas de la talla de Loewe, Banco Jerez, Banco Atlántico, Banco Maseu, Galerías Preciados y La Cadena Hotelera Hotasa, como las más destacadas entre una multitud de sociedades de diferentes sectores, amén de una larga lista de propiedades inmobiliarias repartidas por toda España entre las que destacaba las Torres de Colón de Madrid.

Miguel Boyer, ministro de Economía del Psoe, ordenó la expropiación del Grupo en 1983 amparándose en la constatación de la falsedad de los libros contables, el fraude constante a la Hacienda Pública, la inviabilidad financiera y el riesgo que suponía para el resto de la red empresarial de España el holding que integraba 230 empresas y 65.000 trabajadores.

Como es obvio, el empresario gaditano mostró públicamente su disconformidad con la expropiación, demandando judicialmente al gobierno, pero de nada le sirvió. Huyó al Reino Unido, desde donde comprobó cómo empezaba a gestarse la venta de sus empresas a precio de saldo, de hecho pronto comenzaron a asignarse casi a dedo, de manera en muchos casos más que denunciable, por cantidades de risas, empresas y propiedades que valían cientos de millones.

El empresario fue detenido en 1984 en el aeropuerto de Frankfurt. Fue encarcelado tras ser condenado por evasión de divisas, fraude y apropiación indebida. Seis años después volvió a demandar al Gobierno por la expropiación de Rumasa pidiendo una indemnización. Ha habido múltiples y diversas sentencias judiciales sobre el caso Rumasa, tanto en España como en otros países. El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional se han pronunciado en numerosas sentencias con resultados diversos, pero aún hoy queda pendiente una sentencia global sobre lo ocurrido.

En mayo de 1989, Ruiz-Mateos propinó un puñetazo en la cabeza a Miguel Boyer, mientras gritaba  la famosa frase de «te pego, leche» a la salida del Juzgado de Instrucción número 7 de Madrid, en una de las escenas más recordadas del empresario gaditano, con permiso de esas otras imágenes que nos dejó a las puertas del mismo juzgado escondido bajo numerosos disfraces, como su imborrable estampa de Superman.

Tras salir de la cárcel, Ruiz Mateos intentó crear otra vez Rumasa con un nuevo entramado empresarial de testaferros, cuentas opacas y utilizando empresas como Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Trapa, Quesería Menorqiona y el Rayo Vallecano, presidido durante más de 20 años por Teresa Rivero, mujer del empresario. Su paso a la política estaba cantado y probó con un partido político propio, con el que logró ser Eurodiputado desde 1989 hasta 1994. Después vinieron unos años aparentemente tranquilos, hasta que el empresario se puso ptra vez en el punto de mira de la Justicia.

En 2005, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Ruiz Mateos a una pena de tres años por un delito de alzamiento de bienes, al considerar que se lucró ilegítimamente de la venta del inmueble en el que se encontraba la sede de la sociedad Mundo Joven, en el número 22 de la calle Alcalá de Madrid, ingresando en prisión por este motivo en 2007.

El 25 de enero de 2012, Ruiz Mateos, se queda sin pasaporte, sin poder salir de España y con la obligación de personarse en el juzgado cada dos semanas por una acusación de supuesta estafa de 7,3 millones de euros, en la compra de dos hoteles en Mallorca. El 16 de febrero de 2012 según el informe de investigación en manos del juez de la Audiencia Nacional, se concluye que la familia Ruiz-Mateos utilizaba el dinero de Nueva Rumasa para aportar capital a sus sociedades patrimoniales y mantener así su «alto nivel de vida».

Para asegurarse la financiación de la nueva pirámide empresarial, emitió pagarés con un 12% de interés, el triple de lo que se ofrecía en el   mercado de depósitos del sistema financiero de entonces. Esta operación llevó a la quiebra al entramado hace cuatro años y a la venta de sus empresas por precios simbólicos. En el proceso llegó a recaudar 300 millones de euros de 5.000 pequeños inversores atraídos por la promesa de unos sustanciosos intereses.

El Juzgado de lo Mercantil condenaba en febrero de este mismo año a José María Ruiz-Mateos y a su hijo Francisco Javier a abonar 92 millones a los acreedores de la sociedad, por ser el empresario el principal emisor de los pagarés de Nueva Rumasa. «O pago lo que debo o me pego un tiro», llegó a declarar Ruiz Mateos.

Anteriormente, Pablo y Alfonso Ruiz-Mateos fueron condenados a 6 meses de prisión y una multa de 700.281 euros por fraude contra la Hacienda Pública. Álvaro y Javier Ruiz Mateos, también están condenados por un delito contra Hacienda (un año y seis meses) y otro de alzamiento de bienes (un año y tres meses); además, deben abonar una multa de 1,8 millones de euros por el impago del IVA en la venta de un hotel, cuyo importe se desvió a una cuenta suiza.

Las simpatías que el empresario gaditano tuvo con parte de la opinión publica cayeron a mínimos tras el fraude de los pagarés de Nueva  Rumasa  llegando a afectar al propio José María en la zona por donde giraba su vida y negocio, así como a su círculo social  más cercano. El alejamiento con los  empresarios, políticos y habitantes de Rota, El Puerto y Jerez  se mantuvo hasta el mismísimo entierro.

Héroe para unos, villano para otros, hasta hace nueve años, muchos le consideraban una víctima que creó muchos puestos de trabajo. Sin embargo, su último intento por crear un imperio empresarial supuso su condena definitiva ante la opinión pública por dejar sin ahorros a muchos empresarios y ciudadanos de a pie a los que siempre habían confiado en él.

En Nueva Rumasa, trabajaron alrededor de 20.000 empleados. El 17 de febrero de 2011, diez empresas de Nueva Rumasa (Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa, Quesería Menorquina y Rayo Vallecano) se acogieron al procedimiento especial concursal, dejando en la estacada a trabajadores y acreedores hasta la fecha.

La foto que ilustra estas líneas forma parte de  la serie Retratos psicológicos del genial Alberto Schommer, tomada en los años de máxima relevancia del empresario. Tristemente Albero también falleció hace unos días con 80 años. Curiosidades de la vida y de la muerte. Curiosidad del destino.