De los cerca de 8.000 millones de habitantes que colapsamos el planeta, 3.000 no tienen defensa alguna ante cualquier desastre natural o artificial.

expreso del sur ATMOSFERALos difusos anuncios de subidas de temperaturas de hasta dos grados se ven en el primer mundo como una oportunidad para broncearse en primavera y soportar veranos con menos calefacción, en un ejercicio de irresponsabilidad sin parangón. Vivimos a espaldas de las brutales consecuencias que a buen seguro se van a producir.

Una subida de dos grados implicaría la desertización de zonas que ya sufren problemas de abastecimiento moradas por multitud de personas que, con dicha subida de temperaturas, estarían en la mayor de las vulnerabilidades. Tormentas gigantescas, incendios infernales, inundaciones, huracanes y otros fenómenos que anuncian un apocalipsis que nadie quiere contemplar, pero que científicamente es más que probable.

3.000 millones de víctimas de los países que seguimos contaminando y manteniendo un modo de vida indigno para con nuestro planeta y para con el resto de nuestra raza.

Tampoco es que podamos hacer gran cosa para evitar este apocalíptico futuro, pues para hacer algo útil  deberíamos apagar el interruptor de este modelo socioeconómico y, seamos claros, eso no va a pasar.

La ciencia puede demostrarnos una verdad muy incómoda para nuestra forma de vida, otra cosa es que prefiramos mirar a otro lado mientras el planeta se defiende de una de sus peores patologías: el ser humano.