Andalucía, como punto de encuentro entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, es mar propicio para la almadraba, esa vieja técnica para la pesca del atún que consiste en enfrentar varios barcos desde los que se sorprende el paso de los atunes con una maraña de redes, que a modo de escalera permite a los marineros bajar casi al nivel del mar para seleccionar los ejemplares mejores.

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Utilizada desde la época romana, la almadraba aún pervive en Andalucía en la provincia de Cádiz en torno a las localidades de Barbate y Zahara de los Atunes, donde la Ruta del Atún de Almadraba ha convertido el “ronqueo del atún” en un elemento de interés turístico para miles de visitantes cada mes de mayo.

Pero hubo otros tiempos en los que la almadraba regalaba vida a otras zonas de la costa andaluza. Un ejemplo lo encontramos en Nueva Umbría, un espectacular rincón natural ubicado en el municipio de Lepe donde hasta la década de los 60 del siglo XX la pesca en almadraba era una actividad económica clave para esta comarca onubense.

Del aquel pasado marinero queda la Real de la Almadraba de Nueva Umbría, un conjunto de edificios que a modo de poblado, acogía tanto las instalaciones propias para el trabajo de los marineros como las viviendas para sus familias. Aquella explotación marinera, muy deteriorada hoy, acaba de ser declarada por el Gobierno andaluz Lugar de Interés Etnológico, un distintivo con el que la Junta de Andalucía protege el enclave ubicado en el Paraje Natural de las Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido.

playa el rompidoEn esta zona, los aportes de materiales provenientes del cauce fluvial, junto con la influencia de las mareas, han dado origen a un paisaje único compuesto por un sistema de marismas y una particular formación arenosa, de unos diez kilómetros, paralela a la costa y denominada flecha litoral.

Esta flecha arenosa es única por su envergadura en todo el litoral andaluz, pues presenta una longitud de más de 12 kilómetros, cuyo ritmo de crecimiento medio a lo largo del último siglo ha sido superior a 30 metros por año. En la flecha se puede apreciar 15 kilómetros de blancas arenas y el azul intenso del mar, playas vírgenes (una de las mejor conservadas de toda Europa), paisajes marismeños, estuarios, sistemas dunares…

La vida en la Real de la Almadraba de Nueva Umbría

El Real fue construido en 1929 por el Consorcio Nacional Almadrbero junto a unas antiguas instalaciones, conocidas como el Real Viejo o Casas de Carranza, pertenecientes a una antigua explotación pesquera establecida allí desde finales del siglo XIX, según explica el blog Gentes del Mar. Albergaba a los trabajadores y mandos durante la temporada de capturas, que se iniciaba en febrero con las tareas preparatorias y concluían en septiembre con el desmontaje y los trabajos de protección del material.

El complejo de Nueva Umbría se organizaba de modo casi militar en torno a tres áreas: la de trabajo y almacenamiento, la administrativa y la residencial y de servicios.

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Fuente: IES Rafael Reyes

El primero de estos espacios se destinaba básicamente al almacenamiento, mantenimiento y reparación del arte y los pertrechos, así como al embarcadero de la ribera del Piedras, de donde partían las naves hacia la almadraba. Está integrado por una nave; un edificio para la fabricación del alquitrán que conservaba el material de la almadraba; un escurridero donde se realizaba esta labor de alquitranado, y zonas sin edificar para otros trabajos. El procesado se realizaba fuera del Real, en las cercanas industrias de Ayamonte e Isla Cristina.

El área de habitación constaba de once barracones, de los que nueve se conservan. Se trata de bloques de viviendas de planta rectangular y desarrollo longitudinal, que albergaban a los almadraberos y sus familias, además de servicios como la barbería, la escuela o el botiquín. El conjunto refleja la jerarquización y estratificación social del sistema productivo de la pesca del atún, con edificaciones diferenciadas según las distintas categorías de trabajadores y una ‘Casa de los Solteros’ para los inmigrantes temporeros que venían de otras zonas regiones españolas, principalmente de Valencia.

Finalmente, en el área administrativa se situaba la ‘Casa del Capitán’ o arráez de la almadraba, uno de los edificios más nobles del conjunto. Dividida entre vivienda y oficinas, se sitúa en una posición estratégica y cuenta con una torre vigía que permite el control visual sobre la ría, el resto del real y las propias instalaciones pesqueras caladas frente a la costa oceánica de la flecha del Rompido.

Precedentes

flecha piedrasEl Real de Nueva Umbría ocupa una localización en la desembocadura del río Piedras que, con ligeros desplazamientos, ya fue utilizada durante siglos para la conocida como Almadraba del Terrón, cuyas primeras noticias datan de principios del siglo XVI y se vinculan a los duques de Medina Sidonia. A ella se debe la aparición de núcleos como El Rompido, destinados a albergar a la creciente población de trabajadores temporeros.

A partir de 1743, por influencia portuguesa y con la participación de técnicos catalanes y valencianos, esta antigua almadraba adoptó la modalidad de buche que después se utilizará en la de Nueva Umbría, consistente en la combinación de redes móviles y de estructura fija (la monteleva típica del Levante español).

Tras la abolición del monopolio de la Casa de Medina Sidonia en 1817, la actividad se mantuvo boyante durante todo el siglo XIX. A principios de la siguiente centuria comenzó a manifestarse un descenso de capturas y en 1928 se constituyó el Consorcio Nacional Almadrabero, basado en contratos entre el Estado y los empresarios conserveros del suroeste peninsular para racionalizar el sector y defenderlo de la competencia externa, principalmente italiana. Entre sus primeras iniciativas figuraron la creación de los centros de producción y poblamiento de Nueva Umbría y Sancti Petri (San Fernando, Cádiz), así como el refuerzo de las instalaciones de Barbate (Cádiz). Durante su funcionamiento hasta 1963, la almadraba de Nueva Umbría se situó entre las tres primeras del Consorcio por capturas de atún rojo.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.