El rockero más mediático del momento, Leiva, arranca en Andalucía la nueva gira de presentación de su tercer disco, Monstruos, con doble cita esta noche en Granada, en el Palacio de Congresos, y mañana en Córdoba dejándose ver por el anfiteatro de la Axerquía.

 

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El músico madrileño en una imagen promocional

Tras unos meses ordenando lo escrito durante la gira anterior, «componiendo desde la calma», el madrileño se metió de nuevo en el estudio con Carlos Raya y Joe Blaney. El resultado que llegó meses más tarde es Monstruos, cuyo primer adelanto fue Sincericidio, que salió a la calle el 24 de junio de 2016 y donde nos hallamos con la dulce melodía irremediable que dicta un corazón alborozado en manos de un riff-man pletórico.

Su primera banda se llamó Malahierba y con ella aguantó desde los tiernos catorce años hasta su mayoría de edad. Cuando alguien está en una banda de rock & roll sin haber llegado a los sweet little sixteen, no es que solo sepa lo que no quiere, es que no quiere seguir otro camino. Miguel Conejo Torres, Leiva, nació en Madrid en 1980 y desde entonces ha vivido siempre en el barrio de la Alameda de Osuna, al noroeste de Madrid. De crío tenía decidido dedicarse al fútbol, y ahí se ganó el mote, pues al parecer a todo dios le recordaba al internacional brasileño Leivinha, quién vivió momentos de gloria a mediados de los setenta como jugador del Atlético de Madrid.

Sin embargo, fue finalmente la música quien se llevó a este flaco como gato al agua, a la húmeda electricidad de estrofas y melodías, traicionando un futuro deportivo que vaya usted a saber. En Malahierva Leiva ocupó el puesto de batería, compartiendo las labores de composición con quienes tenían las cosas más claras dentro del grupo y defendiendo con adolescente convicción y pasión su adorado rock de los sesenta y setenta.

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El músico madrileño en una imagen promocional

La idea fija de imbuirse de rock de manera más seria, y que dejase de ser una excusa de ocio, lleva a Leiva a juntarse con otros dos vecinos del mismo barrio, Rubén Pozo y Tuli, y hacer un grupo de versiones de Leño. Era 1999 y nacía Pereza. En sus primeros pasos por los pequeños clubes de Madrid llaman la atención del público, que vio en ellos desvergüenza y frescura combinadas con alma y talento… el cascarón se rompía y Leiva aprendía y conquistaba en un mismo jaggeriano lengüetazo. A cuenta de curtirse el cuero en el circuito de garitos fueron naciendo los primeros temas propios, que evidenciaban una deuda clara con los glamorosos setenta, encabezados por Marc Bolan y los Stones, sin olvidar referencias autóctonas como Burning y Tequila, asimilados todos ellos en una vena claramente pop que nunca desechaba un buen riff.

La historia discográfica de Pereza empieza en el 2001 con un primer disco, Pereza, al que seguiría al año siguiente, ya reconvertidos en dúo, Algo para cantar, donde Leiva comienza a darle filo a su cuchillo compositor (el primer aviso fue Pienso en aquella tarde). El salto de trampolín de Pereza se produciría con Animales y el pelotazo en listas que supusieron composiciones de Leiva como Princesas y Todo, el trabajo que sobrepasó con creces el Disco de Oro y les colocó en la órbita de los grandes del panorama pop español, como quedaría corroborado en Amigos de los Animales, donde cantan sus temas con gente como Amaral, Deluxe, Quique González, Enrique Bumbury, Carlos Tarque, Christina Rossenvigne, Coque Malla o el mismísimo Mick Tailor, ex de los Stones.

Desde que comenzó su carrera en solitario, cuya tercera referencia es este nuevo disco Monstruos, Leiva se ha consolidado como un valor indispensable en el panorama del rock en español. Tras este reconocimiento público y profesional que se ha ganado paso a paso, se esconden muchos años de fe ciega y trabajo constante, chispa compositiva, pasión por la música, y una magia que solo poseen los grandes.