Por si a la primavera blanquiverde le faltaba alegría, el olor a jazmín de la música de Maui (Utrera, 1977) se cuela como invitado en esta fiesta que es el mayo andaluz. Con las canciones de esta sevillana, compositora genéticamente flamenca, es fácil conectar. Demasiado fácil, y si no escuchen De baldosas amarillas, propuestas que te invitan a morir tres veces por segundo antes de volver a renacer, por ejemplo, soñando con su Dejarse llevar.

Maui decidió hace meses ver Andalucía desde Madrid, desde su ventana la vista se pierde en el Albaicín granadino donde su música tantas horas jugó en la calle con los Sirénidos. Ahora su viaje prosigue en solitario, arropada con el flamenco de su niñez y la valentía de quien se sabe que rompe moldes. Y con una madrina de lujo, Martirio, así se explican muchas cosas. Del 5 al 14 de mayo, sus conciertos en Córdoba, Sevilla, Málaga y Granada impregnarán de matices la ya de por sí placentera oscuridad primaveral andaluza.

expreso del sur Maui

Maui, con una estilo personal. FOTO: Miriam Yeleq.

­PREGUNTA (P). ¿Cómo sería este mundo si le pusiéramos baldosas amarillas?

RESPUESTA (R). Solo imaginarlo ya me ilusiona, cuántos problemas se solucionarían en este caos en el que vivimos actualmente… Políticos sin corazón que de repente escuchan un “pum­pum” en sus pechos y comienzan a encontrar soluciones reales; superwoman artificiales descubriendo la verdadera belleza; personas pegadas a sus móviles que de repente empiezan a disfrutar del paisaje a cada paso y a mirar a los ojos de la gente… Sin duda, la cosa mejoraría muy mucho. ­

(P). ¿Hay flamenco en sus conciertos?

(R). Inevitablemente el compás está presente, nací en Utrera y eso no se quita, he bebido mucha calidad del flamenco más primitivo que nace en mi tierra, empezando por mi propia familia, mi padre guitarrista, mi tío Bambino, los bautizos y celebraciones gitanas con Fernanda y Bernarda, Perrate, Gaspar y tantas figuras que forman parte de la banda sonora de mi infancia. Pero yo siempre me defino como hacedora de canciones, no como flamenca, y sobre todo, procuro aportar mi granito de arena en esta evolución constante que está viviendo el mundo del flamenco y el de canción de autor. Soy un bicho raro. ­

(P). Hablando con un amigo, definí sus canciones como remedios para la depresión. ¿Está de acuerdo?

(R). (Risas) Oye, que no es la primera vez que oigo un comentario así… En una ocasión una mujer se acercó a mí para decirme que mis conciertos deberían ser recetados por la seguridad social. Imagino que la dosis de humor mezclada con el pellizquito en el alma, es una terapia maravillosa para el espectador, y eso me sienta muy bien. En cualquier caso, la música en directo es el pan para el alma, todos deberían apagar la tele y salir a los teatros y las salas a remover sus emociones una mijita, ¡qué estamos vivos! ­

expreso del sur maui horozontal

FOTO: Miriam Yeleq

(P). He leído que perdió su brújula, pero hacia algún sitio guiará sus pasos…

(R). El fin es lo de menos, está bien visualizar ‘Ciudad Esmeralda’ allá a lo lejos, pero lo realmente importante es el camino, el aprendizaje sin brújula te lleva a descubrir sitios insólitos. ­

(P). Aparte de los Sirénidos, ¿qué recuerdo te queda del Albaicín?

(R). La magia de sus entramadas calles, sus puestas de sol, su surrealismo tan cotidiano, esa Alhambra, la cervecita con tapa, sus cuestas, esa Porrona bailando en Plaza Larga… Sin duda, la ciudad más inspiradora que he conocido, ideal para escribir canciones como pa tres discos… ­

(P). Doy por hecho que compartir escenario con Martirio libera de complejos, ¿me equivoco?

(R). No te equivocas, das en el clavo. Martirio es mi madrina artística, una maestra que la vida me ha puesto en el camino para aprender mucho. Escucho sus consejos y los guardo como diamantes, cada aventura sobre las tablas con ella, es para mí pura magia, crecimiento interior y risas. Tengo mucha suerte de tenerla cerquita. ­

(P). Hablando de Martirio, dijo que para escuchar flamenco de verdad hay que ir a Utrera…

(R). Desde luego, como te comentaba antes, en Utrera permanece el compás más primitivo casi intacto, una forma autóctona especial en el cante, en el baile y en el toque, que me fascina. Escuchar a Tomás de Perrate, por ejemplo, es volver a los ancestros, por el color de su metal como salido del tronco de un olivo. Utrera es mucho….y de los potajes no te digo na, ¿hay algo más flamenco que una olla de frijones, una reunión en torno a una candela por bulerías? ­

(P). Dígame una fiesta de Andalucía a la que le gustaría llevar su música.

(R). ¿Una fiesta? No sé, pero le tengo ganas al Teatro Falla, adoro el carnaval y amo Cádiz.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.