La presencia testimonial de Lorca en Lanjarón alcanza de 1917 hasta 1934, principalmente en las temporadas veraniegas. En esas estancias, Federico escribió poemas, dibujó, se relacionó con gentes del pueblo de las que captó historias y hechos que luego trasladó a su obra poética y dramática. También desde el pueblo mantuvo correspondencia con personalidades y amigos.

Patio del Hotel España, donde se alojaba Lorca durante sus estancias en Lanjarón

Lorca se alojó en el Hotel España, en la mayoría de las ocasiones en las habitaciones 207 y 207B formada por dos habitaciones y una gran terraza desde donde se divisaba en los días claros hasta la raya azul del mar, un ambiente idílico para inspirarse en algunos de los romanceros gitanos. Por las noches había baile y Federico amenizaba la velada tocando el piano. En el hotel el visitante puede visitar las habitaciones de Lorca y conocer la correspondencia de Lorca con amigos como Sebastián Guash, Antonio de Luna García o Ana Dalí.

Todas las mañanas acompañaba a su madre al Balneario de Lanjarón, en el que aprovechaba para conversar con los agüistas.

Además, Federico realizará al menos tres dibujos de San Sebastián, pues visitó la ermita del santo patrón junto a su amigo el “cojo Rosillo” mientras este pintaba la ermita durante el verano de 1927.

 

Catorce Pilares para homenajear al Poeta

El municipio de La Alpujarra granadina cuenta con catorce pilares que homenajean a Federico. Catorce  testimonios de sus textos, presencias. Canciones repartidas por las placetas y los rincones del pueblo.

Comenzamos por la fuente de las Adelfas, construida en los años 60 a la entrada del municipio, donde el visitante puede encontrar el poema Mañana que Federico García Lorca escribiera a sus veinte años. Llama la atención que se haya omitido el nombre del autor. Se hizo así, qué duda cabe, por razones de censura del régimen, pues durante el franquismo hablar de Lorca o leer a Lorca era tema tabú. No obstante, y a pesar de la opresión del régimen, el pueblo de Lanjarón rindió al poeta su homenaje particular, exhibiendo en la fuente de entrada al pueblo, a modo de saludo,  dos versos lorquianos, aunque tuviera que ser en el anonimato.

Uno de los pilares adornados con el poema ‘Manantial’ en sus azulejos

Años después, entre 1992 y 1993, a instancias del entonces acalde José Antonio Ramos Muñoz, la Escuela Taller de Lanjarón hizo un diseño de fuente con ladrillo rojo visto y azulejos de Fajalauza, que se utilizó para reformar todas las fuente (pilares) del pueblo. En el frontal de azulejos, cada pilar tiene un poema de Federico, siempre alusivo al tema del agua. Y esta vez, por supuesto, dejando bien patente el nombre del autor.

Algunos de los pilares de esta época son el Pilar de Santa Ana con el poema Serenata Lolita; el Pilar de la Virgen del Pilar con el poema Ciprés; el Pilar de calle San Antonio con el poema Manantial; el Pilar de la Plaza de la Constitución con el poema Romance sonámbulo; el Pilar del Señor de la Expiración con el poema Mi niña se fue a la mar; el Pilar del puente del río con el poema El niño mudo; el Pilar del Salaillo con el poema Primera página; el Pilar de “las calenturas” con el poema Variación.

Entre los años 2007 y 2013, los alcaldes José Rubio Alonso, Mariano Ruiz Rodríguez  y Eric Escobedo Jiménez, utilizando un modelo similar, siguieron recordando la obra del poeta en nuevos pilares como el Pilar de Las Cruces con el poema Balada de la placeta; el  Pilar de la oficina de turismo con el poema Manantial; el Pilar Barrio de la Paz con los poemas San Miguel y Sobre el monte pelado; o el pilar de la capilla con el mencionado poema Manantial o el Pilar de la calle del Caño con el citado Balada de la placeta.

 

EXPRESO DEL SUR

Viajas en un tren hecho con cachitos de Andalucía