A escasos metros de uno de los rincones más bellos de la Córdoba histórica -la confluencia entre la Puerta de Almodóvar y las calles Almanzor y Judíos-, el trazado urbano de evidentes reminiscencias medievales conduce al visitante por una estrecha calleja que muere en la Plaza Maimónides.

Poco hace imaginar que aproximadamente a la mitad de esta calle, superado el angosto cruce con la calle Averroes, la Sinagoga de Córdoba acaba cumplir su 700 aniversario.

sinagoga

Única en Andalucía y tercera de las mejor conservadas de época medieval de toda España, la Sinagoga de Córdoba dio por finalizada su construcción en septiembre de 2015, un año después del inicio de la obra. En plena Judería, este templo hebreo medieval tiene su origen en la destrucción de la principal sinagoga cordobesa, cuyas grandes dimensiones provocaron el recelo de las autoridades católicas de principios del siglo XIV. No siempre fue respetuosa y pacífica en Córdoba la convivencia entre religiones, y la comunidad hebrea tuvo que conformarse con levantar una nueva sinagoga, mucho más reducida, pero de una espectacular belleza que aún conserva siete siglos después de su inauguración.

El acceso a la sala principal -cuadrada y no más de 40 m2– se lleva a cabo a través de un pequeño patio desde el que también se alcanza la galería de mujeres. La parte alta de las paredes está decorada con yeserías mudéjares en donde se desarrollan esquemas realizados a base de motivos vegetales, geométricos y epigráficos recogidos fundamentalmente del Libro de los Salmos.

Desde 1315, sirvió de templo hasta la definitiva expulsión judía en 1492. Inmediatamente después, el edificio pasó a utilizarse como hospital, antes de que quedara como ermita consagrada a la advocación de San Crispín. Posteriormente, fue escuela infantil y, por fin, en 1885 fue declarado Bien de Interés Cultural.

sinagoga detalle

En la actualidad, la Sinagoga de Córdoba es el segundo monumento más visitado de la capital cordobesa, por detrás de la Mezquita, de la que le separan apenas 5 minutos a pie de recorrido por el corazón de la Judería.

En sus inmediaciones también puede visitarse la Casa de Se farad, un singular edificio que sirve de sede para un centro cultural dedicado exclusivamente al legado y las manifestaciones artísticas judías.