El Centro Cultural Baños Árabes será epicentro de la variada programación diseñada por la Asociación cultural Iuventa con motivo del Día Oficial del Lagarto de la Magdalena, una fiesta declarada desde el año 2009 como patrimonio inmaterial de España.

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Escultura alusiva a la leyenda del Lagarto de la Magdalena

Respecto a la programación, las actividades comienzan en el centro histórico de Jaén el 24 y 25 de junio con visitas guiadas gratuitas sobre las leyendas de Jaén y las actuaciones de danza de Al-Andalus y el concierto de música folk de Oro Viejo, ambos en el Centro Cultural Baños Árabes. No obstante, los días de mayor programación serán el 29 de junio, y 1 y 2 de julio, jornadas en las que como ha explicado el presidente de Iuventa, Rafael Cámara, “será cuando se recree la leyenda con la versión del preso que le da de comer al lagarto el cordero, se ofrecerán degustaciones gratuitas de la sangre del lagarto de Jaén, que es un vino especiado que tendrá previamente su correspondiente conjuro, y se proyectará sobre la fachada del Palacio de Villardompardo un videomapping que contará una de las leyendas del lagarto y su importancia en el sentir popular de la ciudad”.

Las actividades del Día del Lagarto de la Magdalena forma parte de la programación de verano ofertada por el Centro Cultural Baños Árabes de Jaén que fue presentada el pasado viernes y que contempla la celebración de medio millar de eventos entre los que destacan las “Noches de Palacio”.

Esta iniciativa, de corte turístico, tiene su origen en una de las leyendas más asentadas de la ciudad de Jaén. El lagarto del barrio de la Magdalena tiene su propia fuente en l capital jiennense y da nombre incluso al importante festival Lagarto Rock. Según el mito, cuya primera referencia escrita data de 1628, en una cueva junto a la fuente de la Magdalena apareció un lagarto de grandes dimensiones que atemorizaba a la gente y se comía a quien iba a por agua o a las ovejas de los alrededores. Los vecinos de la Magdalena, asustados, no se atrevían a salir al manantial, por lo que buscaron una solución al problema del lagarto.

Hay hasta tres versiones para explicar cómo acabaron con aquel dragón o sierpe. La más asentada es la que concede el protagonismo a un preso que pidió la libertad a cambio de matar al lagarto. Solicitó un caballo, un costal de panes calientes y un saco con pólvora. Por la noche, el preso se presentó junto a la cueva y fue dejando una hilera de panes. El animal se despertó y se los fue comiendo tras el preso, que continuaba lanzando panes mientras huía a caballo. Al llegar a la plaza de San Ildefonso, en lugar de un pan le lanzó el saco de pólvora, que el animal devoró del mismo modo y, acto seguido, explotó.