La Térmica, espacio de referencia cultural de Málaga, enseña por vez primera en España “Madonna. El nacimiento de un mito”; exposición fotogáfica que recoge las míticas fotografías de Deborah Feingold, Peter Cunningham y George DuBose, cuya conferencia servirá de inauguración para una muestra que aúna imágenes fundamentales a la hora de crear la marca del icono pop femennino por excelencia de los 80, Louise Veronica Ciccone conocida mundialmente como Madonna.

©-2015-Peter-Cunningham-madonna8-1982-by-PC

©-2015-Peter-Cunningham

En la sala de exposiciones 017 de La Térmica, la exposición comisariada por ONO Arte y Contemporánea  destila singularidad con las imágenes exclusivas de Peter Cunningham que forman parte de un carrete que el fotógrafo creía perdido y que ahora se expone por vez primera en España y en segunda ocasión a nivel mundial. La muestra estará abierta hasta 15 de mayo de 2016 y podrá visitarse en horario habitual de martes a domingo de 11.00 a 14.00  y 17.00 a 21.00 horas.

©-2015-Peter-Cunningham_madonna9-1982

©-2015-Peter-Cunningham1982

La exposición es todo un lujo para los amantes de la fotografía y para los seguidores de Madonna ya que son las primeras fotos de la diva del pop. A principios de los 80, concretamente en el año 82, Peter Cunningham, fotógrafo canadiense con estudio en Nueva York, recibe la llamada de su amiga Liz Rosenberg, publicista de la discográfica Warner, para organizar rápidamente un reportaje con una de sus nuevas clientes de la cual era particularmente entusiasta: una tal Madonna. A Cunningham el  nombre no le dice nada (de hecho, en ese período Madonna sólo había grabado una maqueta), pero sonríe cuando Rosenberg le comenta que su nueva protegida se convertirá en “la nueva Marilyn Monroe”.

El día fijado para el reportaje Madonna se presenta sola, y ella misma se maquilla y prepara el vestuario que incluye un cinturón con tachuelas que cae hasta media  pierna. Desde el momento en el que Cunningham coge la máquina fotográfica todas sus dudas se desvanecen. Delante de la cámara Madonna bromea y juega y a cada cambio de vestuario modifica la personalidad del personaje que pone en escena. El reportaje dura más de seis horas y no se limita únicamente al estudio del fotógrafo, sino que se extiende por las calles del SoHo neoyorkino, donde ella sigue actuando delante del objetivo: corre y salta involucrando a los desprevenidos transeúntes, juega al escondite por los callejones entre las casas, se baja la cremallera de los pantalones en los escalones de una iglesia o finge estar crucificada sobre la verja de un jardín.

©-2015-Peter-Cunningham-Madonna-by-PC-1982

©-2015-Peter-Cunningham 1982

Unos días más tarde, la propia Madonna pasa por el estudio de Cunningham para recuperar las pruebas de las fotos y él recuerda que jamás hubiese pensado que fuera a convertirse en una artista de tal magnitud.Pero es evidente que Madonna ya estaba preparando los elementos que marcaron su rápido ascenso: además del talento, para convertirte en un icono cultural, son necesarias también una seguridad escénica y una fuerte concienciación de los propios objetivos futuros; características que parecen emerger en el reportaje que George DuBose realiza meses antes.

George DuBosees contratado en el otoño de 1981 por Camille Barbone, de Empire Management, para fotografiar a The Breakfast Club, un nuevo grupo que tocaba en el Uncle Sam’s Blues de Long Island. A DuBose se le dice que se focalice exclusivamente en la cantante, Madonna, la cual también en aquella ocasión cambia de vestuario varias veces, confirmando un transformismo que en los años posteriores se convierte en marca de la casa.

DuBose, que en aquella época era uno de los fotógrafos que inmortalizan la vida nocturna neoyorquina, se la encuentra la misma tarde en otro local de Manhattan, el Danceteria, en el cual ella se exhibe cantando y bailando las notas de un radio-cassette acompañada por su hermano y una bailarina negra. Es, precisamente, en ese local, el Danceteria, donde Madonna capta la atención, tanto que comienzan a llamarla para actuar por todo el norte de los Estados Unidos.

Su carrera nace en pocos meses y esta exposición de La Térmica quiere recorrer de nuevo esos primerísimos días a través de las imágenes, algunas totalmente inéditas, que documentan dicho período y los cambios de estilo de este icono cultural, quizás, el icono más longevo de la música pop. Junto a las imágenes de George DuBose y Peter Cunningham están las míticas de Deborah Feingold hasta formar un total de 50 instantáneas. Completan la exposición dos videocreaciones realizadas en exclusiva para esta muestra de los artistas Chema Alonso y Carlos T. Mori; una pieza exclusiva de Silvia Prada, artista cuya estética está muy ligada a la iconografía de los 80 y el fenómeno fan; y, finalmente, una instalación-karaoke donde el público podrá meterse en la piel de la diva del pop interactuando con su música.

 

©Deborah-Feingold_madonna5

©Deborah-Feingold