Juan Valencia Carpio (Jerez de la Frontera, 1892-Madrid, 1957), de nombre artístico Juanito Mojama, fue  un cantaor especial, elegante en el vestir, reservado, poco proclive a los grandes espectáculos, de los primeros y mediados años del siglo XX, un adelantado a su tiempo del estilo de artista como Tomas Pavón o Selle. Artista que diríamos de culto que no logró la fama y el reconocimiento que, sin duda, su manera de cantar y entender el flamenco hubieran merecido.descarga

Para Manuel Ríos Ruiz, según recoge Manuel Campos en su aproximación al cantaor jerezano, «Juanito Mojama ha estado relegado incompresiblemente al olvido, y extrañamente ausente en la mayoría de los tratados flamencológicos, tanto su persona como su cante. Su dedicación casi exclusiva a las reuniones de cabales, su lejanía de Andalucía durante la mayor parte de su vida artística, le privó de popularidad fuera de los ambientes genuinamente flamencos y su cante no tuvo la difusión precisa para influir y ser valorado por las generaciones inmediatas».

Al Mojama le gustaba la cercanía de las fiestas privadas. Siempre elegante. Esas formas las mantuvo hasta el final de su vida que no fue del todo fácil, tras una larga enfermedad dejó el cante y terminó su vida vendiendo tabaco de taberna en taberna. Tras destacar en su ciudad natal y siendo muy joven se fue a Madrid alternando en la reuniones de cabales con las mas destacadas figuras de su época, actuando en colmaos madrileños. Cerca de su paisano, Antonio Chacón, unas de las voces flamencas más cotizadas del momento, creció como cantaor, pronto dominó un amplio repertorio de estilos y sobresalió por siguiriyas, soleares, tangos y bulerías.

La figura del Mojama ha salido a relucir a raíz del simposio académico organizado por la Universidad de Cádiz en la ciudad que lo vio nacer y por la edición de un CD con sus cantes convertido ya en una de las joyas del patrimonio flamenco andaluz que debemos agradecer a la Escuela de Arte Flamenco de la UCA. Pocos testimonios sonoros tiene la afición del flamenco del Mojama.

 

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Admirado por  flamencos de la talla de Manolo San Lucar o Manuel El Morao entre muchos que hablan  de la importancia  en influencia en los estilos estilos, como la balería o  la solea o la seguiriya. En 1929 registró un total de 16 cantes  en ocho placas de pizarra con el acompañamiento a la guitarra del maestro Ramón Montoya para el sello Gramófono. Cantes bellos  seguiriyas,  bulerías, dos de tientos, dos medias granaínas, alegrías, caracoles y taranta. A finales de los ochenta  la Fundación Andaluza de Flamenco reeditó siete de sus cantes en un LP, y en 2002 el sello Sonifolk diez en el CD Esencia Flamenca, que dirigió José Blas Vega; pero sigue sin editarse su obra completa, sería importante y de justicia el poder unificar y catalogar su grabaciones para el disfrute de todos los amantes de la música y el flamenco.