Sensores que detectan la presencia de malas hierbas en una parcela agraria y prefijan la dosis de herbicida necesaria, drones para fotografiar con precisión milimétrica los cultivos evitando desplazamientos por toda la finca, herramientas para calcular la huella de carbono de los vinos…

Eso es FIMART 2015, un escenario concebido para hablar de innovación en el mundo rural.

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FIMART 2015

El concepto de ciudades inteligentes va más allá de las grandes urbes. El desarrollo del medio rural también se vislumbra como oportunidad de negocio para un sector –aquí se llama Smart Rural- que amparado en las posibilidades de las TIC, busca la sostenibilidad como razón de ser. Nos dirigimos hacia una planeta sostenible –la Cumbre de París tratará de poner una marcha más en ese objetivo- y la tecnología es de obligada utilización para equilibrar los recursos de una sociedad globalizada que aspira a ser autosuficiente, por ejemplo, en materia energética.

El horizonte del año 2050 cada vez se ve más cerca. La preocupación por parte de la comunidad internacional ante los grandes retos que tiene la humanidad, a juicio de Miguel Ángel Molinero, director de Rurápolis, exige que “aportemos innovación y conocimiento para que las empresas generen productos y servicios que contribuyan al desarrollo de un mundo rural sostenible, equilibrado”, en el que se pueda recuperar población en territorios “con una alta disponibilidad de recursos pero una densidad de población bajísima”.

FOTO_Inauguración de FIMART

FIMART 2015

Estos días en FIMART -ubicado en el Palacio de la Merced de Córdoba- se habla de la sostenibilidad como argumento ambiental ante un planeta que devoramos con escasas posibilidades de regeneración. Pero también de la sostenibilidad como factor económico y emprendedor. Para los economistas cercanos a las tesis progresistas, la gestión inteligente de los territorios encierra una de la claves del tan aspirado cambio del modelo productivo de España. Las amenazas ambientales, lejos de ser un contratiempo, se han convertido en un aliado para hacer crecer la economía.

Numerosas instituciones y organismos creados para impulsar la actividad empresarial comparten esta visión y se han lanzado a la carrera de las smart cities. La Diputación de Córdoba, promotora de FIMART desde hace un par de ediciones, lidera en Andalucía la versión rural de este fenómeno. A las industrias agroalimentarias cordobesas, al igual que el resto del sector, se les acaba el tiempo mientras debaten en un callejón sin salida. O de una única salida: innovar. La presidenta del Consorcio Provincial de Desarrollo Económico, Ana Carrillo, habla de “agricultores y ganaderos competitivos, aliados con la tecnología,” como medio para mantener la agroindustria cordobesa y andaluza en la vanguardia a nivel nacional.

FIMART va dirigida a empresas de programadores, diseñadores y desarrolladores de software o aplicaciones específicas del mundo rural. También a proveedores de servicios y/o productos tecnológicos (terminales móviles, drones, dispositivos localización GPS, sensores, estaciones meteorológicas, Gis, gestión de fincas, gestión de maquinaria, gestión medioambiental, gestión de trazabilidad y comercialización y otros), así como interprofesionales y entidades públicas y/o privadas vinculadas al sector.

FIMART

FIMART 2015

El programa se estructura, de nuevo, en torno a tres pilares. El primero es una zona expositiva en la que los fabricantes y comercializadores podrán mostrar sus dispositivos, servicios técnicos y aplicaciones. Habrá un espacio también para presentaciones técnicas y otro para demostraciones. En cuanto a la procedencia geográfica participan empresas de Córdoba, Cataluña y Castilla León.

El segundo eje de FIMART son las tres jornadas técnicas con ponencias de marcado carácter científico y tecnológico, como la que cerrará mañana el programa en torno al ‘Desarrollo de territorios rurales inteligentes: mejora de infraestructuras tecnológicas, financiación, mejora de la calidad de vida en el medio rural’.

El tercer pilar fundamental serán los encuentros de cooperación empresarial, con agendas preconcertadas, para favorecer el establecimiento de acuerdos para el desarrollo de proyectos innovadores entre empresas, grupos de investigación y entidades que tienen que ver con el desarrollo rural.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.