El Guernica está de cumpleaños. Ocho décadas la gran pintura de Picasso que han servido de excusa para que el Museo de Bellas Artes de Bilbao quiera sumarse a tal efeméride con la exposición 1937. Sobre Gernika. Guerra y civitas, que se podrá visitar hasta enero con una amplia colección de piezas que evocan el cuadro magno del pintor malagueño. 

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Imagen del ‘Guernica’ de Pablo Picasso (1937) en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

La muestra homenaje al cuadro que el pintor malagueño pintó por encargo de la Segunda República Española casi 80 años después de su creación y se enmarca en el programa de la capitalidad cultural europea de San Sebastián y forma parte de una red de exposiciones que se extiende al País Vasco Francés y a Navarra dentro del ciclo 1516-2016. Tratados de paz. En la exposición se pueden ver cuarenta y seis piezas de tipología diversa, pinturas, fotografías y grabados, pero también esculturas, una maqueta y monedas prestadas por instituciones como el Museo Nacional.

El comisario de la exposición, el historiador del arte Valentín Roma, resume así su contenido: “Tras su canonización en el gran museo moderno, el MoMA, el proceso de inflación simbólica del Guernica, su abandono de la alegoría y su metamorfosis en ‘agente’ de la paz mundial coinciden con la evolución de la guerra moderna, ya no apocalíptica ni bíblica sino civil: una guerra entre formas de vida y entre políticas”.

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El Guernica: mito e icono: Dora Maar y El Guernica: el proceso creativo mejor documentado de la história del Arte FOTO: Dora Maar

La exposición se articula en tres apartados en donde se estudian el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, Picasso y el Guernica, y la influencia del Guernica en otros artistas del momento. El primero reconstruye el contexto donde se exhibió el cuadro encargado por el gobierno de la Segunda República: la arquitectura del Pabellón Español, diversas obras que lo acompañaron y materiales de la época sobre la participación española en la Exposición Internacional. El segundo recorre el proceso de ejecución del Guernica, desde los dibujos y óleos preliminares de Picasso hasta las fotografías con las que Dora Maar documentó su ejecución en el estudio parisino del pintor. La última sección recoge obras de artistas internacionales creadas bajo la impronta del Guernica como consecuencia de las tres giras que el lienzo realizó por ciudades europeas y americanas para recaudar fondos con destino al Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados Españoles.

1937. Sobre Gernika. Guerra y civitas

Justo después de ser presentado en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, el Guernica inició un peregrinaje que lo llevaría por algunas ciudades del norte de Europa y Estados Unidos como reclamo antifascista recaudatorio para el Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados Españoles. La primera gira, organizada en 1938 por el galerista Paul Rosenberg, llevó el cuadro, junto con otras obras de Matisse, Braque y Laurens, a Oslo, Estocolmo y Copenhague. La segunda, por iniciativa del citado Comité y coordinada por el poeta bilbaíno Juan Larrea, recorrió diversas ciudades inglesas: Londres, Oxford, Leeds y Manchester. La tercera arrancó en Nueva York en 1939 y desde allí visitó Los Ángeles, San Francisco y Chicago hasta regresar al MoMA para formar parte de la exposición Picasso. Forty Years of His Art, que itineró por once ciudades estadounidenses. Más tarde, en 1944, el Guernicaviajó a México, Milán y Estocolmo, y a la II Bienal de Sao Paulo. En 1958 el cuadro y sus dibujos preparatorios fueron depositados en el MoMA, siguiendo la voluntad de Picasso de que permanecieran allí hasta que la democracia volviese a España. En 1981 la obra pudo al fin regresar –el pasado 10 de septiembre se cumplieron 35 años– y se expuso en el Casón del Buen Retiro de Madrid. Desde 1992 la obra y sus bocetos se encuentran en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

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Picasso Pintando el Guernica. FOTOGRAFÍAS: Dora Maar

El resultado de dicho periplo afectó, en primer lugar, a la historia del arte por la influencia que el mural ejerció sobre numerosos artistas que pudieron observarlo en directo. En segundo, al prestigio de Picasso, definitivamente encumbrado por el MoMA, el gran museo de la modernidad. Por último, al propio Guernica, que tras el tour abrió un periodo que se prolonga hasta nuestros días donde la obra alterna su condición de icono pacifista con la de democratizado souvenir, en otro recorrido desde la admiración incondicional hasta la depreciación de su carga simbólica.

Articulada a través de estos intereses fundamentales, la exposición investiga las paradojas que rodearon los primeros años del mural, su metamorfosis en símbolo de la no violencia a partir de una narración basada en la barbarie de la guerra.

LINA THU

Redactora.