Oficialmente aún quedan varias semanas para el fin del verano, pero la llegada de septiembre nos recuerda que en cuestión de días seremos de nuevo presas de la rutina. La vuelta al cole –haya o no niños en casa- nos dibuja una de esas fronteras en el calendario que más cuesta superar. Incluso alguien se inventó el término ‘depresión post-vacacional’ para definir esa apatía generalizada de tu cuerpo ante el regreso al ajetreo diario.

Las recetas para hacer frente a ese estado de ánimo son variadas. Cada uno tiene las suyas y las aplica como puede. Pero, sin duda, uno de los remedios al que más acudimos es pensar en la escapada de otoño. Para mentes inquietas y espíritus viajeros, poner a trabajar a las neuronas en la planificación del siguiente viaje activa un efecto placebo que les lleva a sentirse mejor.

Los puentes de otoño (la Hispanidad, Todos los Santos y la Constitución) son perfectos para organizar viajes de 3 ó 4 días. Y tal vez porque empezamos a diseñar estas escapadas a la vuelta del verano, es decir, tras unos meses normalmente de excesos, los balnearios pronto surgen como destinos preferentes. Representan una opción de turismo asociada a la salud que gusta cada día más, antes de la nueva escalada de la Navidad.

Aguas subterráneas a 34º

Vemos las aguas termales como consuelo para muchos males. Los balnearios nos regalan bienestar personal y las propiedades terapéuticas de las aguas mineromedicinales nos recuerdan que conviene, aunque sea de vez en cuando, sacar tiempo para nosotros mismos.

Ese es el objetivo con el que trabajan en el Balneario de Alicún de las Torres, un complejo termal dedicado al descanso ubicado en la provincia de Granada a poco menos de quince minutos de Guadix. La alternancia de baños y tratamientos en aguas que manan de la tierra a más de 34º y rutas de senderismo por su entorno son el mejor aliado para salir reconfortado de una experiencia única.

Anclado en un paisaje singular, la tranquilidad del lugar sólo se ve alterada –para bien- cuando compruebas que los restos megalíticos que rodean al balneario aportan carácter de lugar mágico. Dentro de un entorno árido, la mayor concentración de dólmenes de Europa abraza este lugar lleno de energía, igual que la enorme muralla (acueducto del Toril) que a lo largo del tiempo se ha ido formando gracias a la sedimentación de las sales del agua. Paseando a la sombra de esta bella pared natural, te harás una idea de la riqueza de su agua que hoy sigue circulando como lo viene haciendo desde hace 2.700 años.

Hotel Starlight, a la cuarta generación

La estación termal de Alicún de las Torres atesora varios siglos como destino para tratamientos medicinales acuáticos. Su director actual, Fernando Medialdea, cuarta generación de propietarios de una familia que desembarcó en el balneario en 1920, conoce cómo nadie los entresijos de un lugar “mágico”.

Dólmenes, energía que emana del suelo y un cielo espectacular. Este balneario ha sido el primero de España en conseguir la certificación de Hotel Starlight, señal inequívoca de ser un paraje ideal para la astronomía. El cielo que cada noche se nos presenta aquí despliega un encanto especial, transmite quietud y tranquilidad, te invita a disfrutar de la grandeza natural de Andalucía sin prisas, sin miradas al reloj. Alicún de las Torres, un descanso perfecto para romper la monotonía del otoño.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.