Hay quien se enamora de la cultura andalusí. Elena Bragado (Madrid, 1973) vive en un permanente idilio como bien reflejan las páginas de sus novelas. Esta escritora hija de madre cordobesa tiene en las librerías nuevo tributo al periodo andalusí, León de Jade II (PREdiciones), la secuela de su tercera novela publicada en 2013 a la que le precedieron Aroma de jazmines (2009), de trama romántica y ambientada en Córdoba, y La mirada del escritor (2010).

Titulada en Protocolo y Relaciones Externas, compagina la literatura con su labor como directora general de Fundación Alia2, organización que se dedica a la protección de menores en Internet. Además organiza rincones de lectura para adultos en diferentes bibliotecas y visita centros educativos incentivando la lectura y la escritura entre los jóvenes. Su preocupación por la infancia y sus derechos hacen que todas sus novelas sean solidarias (literatura solidaria), donando parte de sus beneficios a diferentes ONGs como UNICEF y Save the Children.

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La escritora Elena Bragado

A la literatura regresa con una novela histórica que combina la vida de la familia de Boabdil y su rendición con la época actual. Un libro que nos lleva al interior de la Alhambra para conocer, más que al rey al ser humano que fue obligado a ser rey. La autora se adentra en el realismo mágico, alternando pasado y presente, en una historia llena de magia y momentos desgarradores. El lector apenas se da cuenta de que se ha  inmerso en una novela histórica pues los personajes, las batallas y los acontecimientos históricos fluyen de manera natural y fácil de comprender. El reinado de la dinastía nazarí de Granada termina. El lector escuchará en primera persona el silencio de un reino sitiado y sentenciado, únicamente roto por el llanto aislado de sus gentes. La autora relata el final de un período dejando ver claramente que la rendición no significó el final de la guerra.

Es un libro que invita a reflexionar sobre la religión, sobre ese momento de la Historia de España, sobre la importancia que tuvo definir una gran estrategia desde el comienzo de la guerra de Granada por parte de los monarcas cristianos y, sobre todo, invita a pensar sobre detalles importantes que a través de los siglos se han omitido convenientemente por la parte vencedora. Hay varias frases que hacen parar y repetirlas para uno mismo, de ellas quizás la que más ha gustado es esta: “Vive cada momento con la extraordinaria emoción que produce el ignorar que va a suceder tras un parpadeo”.

 

(P). Después de escribir novelas románticas de este siglo, ¿cómo y cuándo decides escribir una historia basada en hechos históricos, con personajes que han formado parte de la Historia de España?

(R). El romanticismo como has visto en León de jade, no lo dejo. Siempre quise escribir una historia ambientada en otro siglo. Comencé a escribir a los quince años y una de mis primeras historias era sobre un monje medieval y su hermano que era duque. Me compré varios libros sobre la Baja Edad Media y sobre la Inquisición en Europa que aún conservo. No lo terminé sencillamente porque no tenía la madurez necesaria. Lo tengo guardado en un cajón en casa de mis padres y de vez en cuando lo abro y leo algunas páginas. Puede que algún día lo retome, quién sabe. Después de otras novelas me vi preparada para volver a esa época. Suponía un reto para mí y estuve investigando y estudiando durante cerca de un año. Viajé a Granada, visité nuevamente la Alhambra y comencé. La cultura Andalusí me fascina y me resulta inspiradora. Creo que hace falta que la gente se dé cuenta de la importancia de ciudades como Córdoba, Granada y Málaga a lo largo de la Historia de España. Fue un reto que he superado y que además me ha resultado adictivo; seguiré escribiendo historias  de españoles “de otras épocas”.

(P) ¿Por qué Boabdil? Se puede pensar que se han escrito muchas cosas sobre él, que no se va a decir nada que no sepamos.

(R). Este rey siempre ha estado en mi mente, de hecho alguna vez escribí algún poema dedicado a él. Está claro que es más que sabido, al menos en España, quién fue, pero yo quería otro Boabdil desde el principio, más íntimo. Hablar de su infancia, de su familia, de sus sentimientos, de su relación con los cristianos. Cuando escribes sobre un personaje histórico debes leer mucho, todo lo que está escrito de un lado y de otro y que puedes conseguir tener a tu alcance. Después de leer sobre él, sobre su padre, sobre los monarcas cristianos, sobre la guerra de Granada y pasear por la ciudad y por el que fue su hogar, incluido su lugar de veraneo (castillo de Salobreña), uno está en disposición de hacerse una idea muy cercana a su persona. Contestar como uno cree que lo haría él, vivir, reír y llorar cómo y por los motivos por los cuáles lo haría él.

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La autora posa con su última novela

(P). Como escritor sé que hay personajes con los que uno se siente más identificado, aunque no sea uno de los protagonistas. Todos ponemos un poquito más de nosotros en alguno aunque nos dé pudor muchas veces confesarlo. ¿Cuál es el tuyo?

(R). El príncipe Nazar, o don Juan de Granada, hermano de Boabdil, personaje real del que no se sabe casi nada, es el que más tiene de mí. Me sentí identificada con él desde el principio y he de reconocer que le echo de menos. Su forma de actuar, de amar, su discreción y control mental en ocasiones son reflejo de situaciones vividas por mí en algún momento llevadas, por supuesto, al romanticismo novelesco y de esa época.

(P)  Después de leer las dos partes uno se queda pensando en una pregunta que me he hecho muchas veces, ¿por qué había que expulsar a judíos y musulmanes de la Península?

(R). La respuesta fácil es simplemente porque era lo que había que hacer. Veníamos de una época de cruzadas y guerras disparatadas (como lo son todas) en Tierra Santa. Había que cristianizar el mundo, era ese el momento al igual que en otro momento el Islam se extendía por otras zonas de África y Oriente. La  manera de conseguir territorios y riqueza era la guerra y qué mejor que poner a Dios como excusa. A pesar de su expulsión nos dejaron mucho, tanto en el idioma como en nuestra cultura. En España convivieron durante siglos tres religiones y culturas, la judía, la cristiana y la musulmana y eso es lo que somos, el resultado de esa convivencia aunque a muchos les cueste asimilarlo.

(P).  ¿Cómo es Alejandro, caballero cristiano que luchó en la guerra de Granada al servicio del Conde de Cabra primero y de Gonzalo Fernández de Córdoba después y, cuyo manuscrito se encuentra la propietaria de una casa antigua de Totanés, Toledo? Hay un momento en el que Boabdil le anuncia que llegará un momento en el que tendrá que elegir, ¿crees que el rey sabía lo que ocurriría cuando llegase ese momento?

(R). Alejandro es como muchos de los caballeros cristianos que vivieron en Andalucía oriental durante la guerra. Venía de una familia noble del norte y deseaba vivir batallas. Dar un buen servicio a su señor y ser un buen cristiano. Ganar al enemigo, al moro, pero todo eso cambia cuando los conoce y ve que no son “demonios” ni malas personas; simplemente practican otra religión. El enemigo de mayor poder y su familia ahora son personas a las que aprecia y él recibe ese mismo cariño de vuelta. A muchos caballeros y soldados les sucedería algo similar al pasar años en La Vega, en Córdoba y en Málaga por ejemplo. Y la situación era la misma desde el otro lado, había una guerra y debíamos luchar y matarnos cada bando en nombre de nuestro rey, pero ya no eran simples armaduras sino personas conocidas. No quiero desvelar mucho sobre lo que vive Alejandro pero este personaje, en cuanto al amor, es como muchas personas de hoy en día. Vive bellos momentos, los mejores de su vida y rechaza la oportunidad de abandonar lo que tiene, que no es más que una reputación al lado del Gran Capitán ganada en la batalla, y seguir viviendo con las personas que él quiere realmente en otro lugar. Boabdil le enseña muchas cosas sobre su Dios, sobre la familia y sobre el sentido de lo que es un hogar. Él está dispuesto a compartirlo todo con Alejandro pero dejándole claro que si acepta, dadas las circunstancias, tendrá que dejar todo lo anterior atrás. Y eso es lo que ocurre, el miedo nos hace perder buenas oportunidades y después pasamos el resto de nuestra vida lamentando lo que perdimos por no atrevernos.

(P). Para mí, el personaje de Aysha es entrañable y maravilloso por todo lo que ve, escucha y vive. Esa alegría en algunos momentos seguida de miedo, esa incertidumbre todos los días al levantarse. Siempre pendiente de sus primos y de su padre, una niña que necesitaba juegos y, en vez de eso, le hablaban de guerra.

(R). Eso es, Reza. Era una niña que tuvo que madurar de la noche a la mañana. Esto es lo que ocurre a día de hoy cuando las circunstancias cambian, cuando la vida se vuelve difícil por una guerra o una catástrofe. Estamos hartos de ver en los informativos imágenes de niños después de un bombardeo o de un huracán. Eran niños la noche anterior, a la mañana siguiente han crecido. Creo que el personaje de Aysha refleja perfectamente la angustia de acostarte segura una noche después de jugar con tus primos, cenar con tus hermanas y recibir el beso de tu padre, y levantarte en guerra, tus primos ya no pueden jugar, tus hermanas ya no tienen apenas hambre, tu padre desaparece y tu vida corre peligro dentro de casa.  Ella escuchaba historias de amores y casamientos y, como cualquier niña soñaba con ser la novia más guapa y que su enamorado la quisiese tanto o más que los de las historias que le contaban. Tuvo que aceptar que ella no tendría un casamiento como sus hermanas y que los hijos de todas no jugarían en las fuentes como habían planeado desde pequeñas. Pero ella sabe que no está sola, que tiene a sus primos los cuáles darían la vida por ella si fuese necesario. Eso es lo que la mantiene con fuerzas y le da la valentía necesaria para afrontar cada nuevo día.

(P). El príncipe Nazar, en la segunda parte va lentamente convirtiéndose en el Infante Don Juan de Granada. Hay un momento en el libro en el que está acorralado y se puede sentir su angustia, la solución perfecta irse con Boabdil a África, ¿no?

(R). Si, Nazar estaba convencido y estaba preparando todo para marcharse. Después de la rendición de Granada los musulmanes debían convertirse o irse. Él había sido bautizado dos veces pero gente muy cercana a él no lo estaba. Por otro lado, tenía muchos enemigos entre nobles cristianos que no confiaban en el Infante. Boabdil, desde el exilio y vigilado muy de cerca, tuvo que pedir ayuda en África porque tampoco aceptaban a Nazar allí, para ellos era un cristiano. Cuando este problema se soluciona hay que prepararlo todo para salir cuanto antes, y para siempre, de la Península porque los dos hermanos están en peligro aunque la guerra terminó. Es aproximadamente un año en el que Nazar comienza a vivir por primera vez como un cristiano pues no le queda otra, para proteger a su familia hasta la marcha definitiva; sin levantar sospechas sobre sus verdaderas intenciones pues le esperan en el Norte con nuevas batallas junto al rey Fernando.

REZA EMILIO JUMA

Nacido en Toronto, Canadá, pasé la mayoría de mi vida en Elche, Alicante y ahora resido en la Isla de Cozumel, México. Autor de dos novelas de ficción, 'Mil Besos' y 'El legado del príncipe de Cachemira', ambas editadas en Andalucía. Preparando mi próxima obra, 'La trapecista'. Colaborador de Expreso del Sur.