Quién sabe si habrá muchos pucheros mañana sábado en el Palacio de Deportes Granada. Y si esos pucheros darán paso, una vez que acabe el concierto, a llantos desconsolados. La cuestión es que hay una fiesta de despedida y en ese tipo de eventos siempre hay alguien de lágrima fácil. El Puchero del Hortelano echa el telón después de quince años dando de comer a un público que ha ido creciendo día a día hasta el final.

el puchero del hortelano

Catalogado como grupo alternativo por no meter cabeza en las grandes emisoras musicales, este grupo de origen granadino ha brillado con luz propia en las grandes salas del país y en los festivales de mayor relumbrón. A nivel internacional, sus apariciones se cuentan por éxitos, conquistando cada escenario al que se han subido.

El punto y final para El Puchero del Hortelano llega cuándo y cómo sus componentes han decidido. Se bajan de los escenarios, al menos como el grupo que lleva en el panorama musical español desde 1998 con seis discos en la mochila, por voluntad propia, siguiendo esa filosofía de trabajo, y vida, que les ha traído hasta aquí.

Para entrar al Palacio de Deportes de Granada ya no hay entradas. Todos sus amigos se han confabulado para no fallar en la despedida y 7.000 gargantas acompañarán a la voz de Antonio Arco en los últimos temas en directo de la banda andaluza. El vocalista, tras poner el cartel de ‘entradas agotadas’ a cuatro días del concierto despedida, se dirigía en Twitter a su gente para asegurarles que “habéis vuelo a demostrar que para hacerlo solo hay que empezar a soñarlo”.

A mí no me gustan las despedidas. Y a quién sí. Que la vida es más vida, Manuel, si se vive como si fuese la última vez.