¿Cariño, qué has comido hoy en el comedor?” Con esta pregunta comienzan casi a diario las conversaciones entre padres e hijos cuando se ven a la salida del colegio. Sin duda, los comedores escolares ocupan un puesto estrella entre las preocupaciones de las familias en la vuelta al cole.

expreso-del-sur-comedor-escolarVaya por delante que esta incertidumbre, de existir, es de lo más normal y habitual. Resulta lógico que pensemos en cómo les irá a los peques con las nuevas comidas, posiblemente de sabor o textura diferentes a las que toman en casa, y si el menú que les servirán de lunes a viernes es saludable y proporcionado a su edad y necesidades.

Vayamos a la información que entrega la empresa encargada del comedor y examinémosla con lupa para descubrir si nuestros hijos comen sano en el cole.

Normativa

Pero empecemos por el principio. En Andalucía, las empresas de catering están obligadas a cumplir la normativa autonómica sobre la que se basan los pliegos de prescripciones técnicas que regulan la contratación de los servicios de restauración. Ojo, los centros concertados o privados quedan fueran del ámbito de aplicación de dicha reglamentación, por lo que los padres deberán estar más pendientes.

Además, desde la Consejería de Salud se elabora una guía técnica para la evaluación de la oferta alimentaria en centros escolares de Andalucía (accede pinchando aquí) con pautas para poner a examen el menú de nuestros hijos. Aún así, se recomienda que desde las AMPAS se ejerza cierta vigilancia para que haya concordancia entre el menú ofertado y lo que  realmente se sirve al niño.

¿En qué debemos fijarnos? Las 13 claves

1.- Comprobar que los menús son elaborados con aceite de oliva virgen extra.

2.- Bebida: exclusivamente agua, nada de refrescos ni zumos.

3.- Pan: debe ser integral por lo menos 3 veces a la semana, ya que contiene mayor cantidad de fibra, así como vitaminas y minerales. Una pieza (tipo pulguita).

4.- Cereales como la pasta o el arroz deben ser integrales. Como suelen ser de precio superior y se tarda más en su cocción, con lo que consumen más recursos, las empresas de catering son más reticentes a incluirlos. Deben aparecer 3-4 veces por semana.

5.- Verduras: Deberían ser de la zona y de temporada para asegurarnos que no ha pasado mucho tiempo desde su recolección, de modo que mantengan sus propiedades cuando llegan al plato de los peques. 2-3 veces a la semana se servirán crudas. Las verduras no se deben triturar, salvo en purés, y se deben evitar como acompañante, mejor como primer plato  al menos 2-3 veces a la semana. Las patatas no se consideran verduras.

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6.- Legumbres: Deben evitar chorizo o morcilla, y el tocino sólo puede aparecer como acompañante 2 veces al mes y siempre en raciones pequeñas. Las legumbres se tomarán 6 veces al mes.

7.- Carnes: Preferentemente el menú debe de incluir carnes nacionales, a ser posible de la zona, pues las carnes de importación están sometidas a menos controles. Las más saludables son las carnes blancas, tales como pollo, pavo, conejo o cerdo, siempre las partes magras. Como plato principal, tendremos carne sólo 1 vez por semana y con una ración de 50-85 gramos, como orientación de tamaño una palma de mano del niño.

8.- Pescado: 2 veces a la semana, siempre pescado blanco (merluza, lenguado, dorada, lubina…); el azul (caballa, boquerones), un máximo de 2 veces al mes y menos aún los pescados grandes ricos en metales (pez espada, atún, emperador…)  que como mucho pueden aparecer 1 vez al mes.  En cuanto al modo de preparación, busquemos que haya alternancia: en sopas, a la plancha y al horno. En fritura, sólo 1 vez al mes. El marisco se contabiliza como pescado.

9.- Huevos: 2 veces a la semana.

10.- Frutas: Al igual que las verduras deben ser de temporada y de la zona. En su justo grado de madurez. Como postre aparecerán un mínimo de 4 días a la semana, cada día una fruta diferente. Pueden ser sustituidas por lácteos desnatados o semidesnatados, tan sólo, ¡¡dos!! veces al mes. Los postres como flanes, natillas y helados -ricos en grasas y azúcares pero poco nutritivos- están prohibidos y otros postres a base de frutas como pueden ser las compotas y frutas en almíbar, de frecuencia esporádica (una vez al mes) no deben sustituir a la fruta fresca, entre otras causas porque llevan azúcar añadido.

11.- Fritos: Croquetas, pescado frito, sanjacobos…: no más de 1 vez a la semana.

12.- Salsas y quesos: Debemos conocer si las salsas, por ejemplo, que acompañan a las pastas las elabora la empresa  o son productos de conserva ya que éstas poseen más cantidad de sal, grasa y azúcar que las caseras. En cuanto a los quesos, sólo se admiten los desnatados o semidesnatados.

13.- Cantidad: No solo hay que estar pendiente de la composición del menú sino también de la cantidad. Es habitual que a la hora de servir, se ponga más cantidad de la que realmente necesita el niño o que las cantidades de cada ingrediente no sean las correctas, por ejemplo un plato de arroz con carne pueden añadir más arroz del necesario al ser un ingrediente más barato que la carne.

Aquí es donde los padres pueden tener menos control, ya que es más complicado recabar información sobre la cantidad servida a sus hijos, pero es recomendable hacer piña con las monitoras del comedor para que nos tengan al tanto de la cantidad de comida que ingieren los peques.

 

En definitiva, claves para descubrir si el menú de nuestros hijos es sano, existen. No bajemos la guardia con su alimentación y, como si fuera otra asignatura más, seamos igual de exigentes y repasemos con ellos la tarea de cada día. Si les ayudamos con la tabla del 7, ayudémosle también a comer sano.

CATALINA COCA

Licenciada en Biología por la Universidad de Córdoba. Curso de Posgrado en Nutrición, Dietética y Dietoterapia por la Universidad de Navarra. Especialista en Nutrición. Formadora. Colaboradora de Expreso del Sur