Está recién empezada la nueva campaña de la recolección de aceituna y ya empezamos a disfrutar en nuestros pueblos del aceite fresco. Afortunadamente, Andalucía cuenta con gran número de almazaras y sus aceites son los mejores del mundo, por ello estamos acostumbrados a consumir aceite de oliva virgen extra. Sin embargo, nos llama la atención que en los supermercados encontremos aceite de oliva a precios más bajos que el aceite adquirido directamente de la almazara. ¿Son estos aceites de igual calidad? ¿Cómo diferenciarlos?

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Viajemos al pasillo del supermercado y veamos primero qué tipos de aceites nos venden en las estanterías:

  1. Aceite de oliva virgen extra(AOVE): Es, básicamente, zumo de aceitunas. Se obtiene directamente de éstas únicamente por un procedimiento mecánico por centrifugado o prensado.  Es el de mayor calidad, no pudiendo sobrepasar su grado de acidez el 0,8º.
  1. Aceite de oliva virgen: Este aceite sigue los mismos parámetros de calidad que el aceite de oliva extra, en cuanto a los métodos de obtención. La diferencia es que no puede superar los 2° de acidez.
  1. Aceite de oliva: Su origen hay que buscarlo en el llamado aceite de oliva virgen lampante que nunca encontramos en el supermercado, puesto que no se vende al por menor por ser un aceite virgen muy defectuoso (de hecho, antiguamente se comercializaba como combustible de lámparas). A partir de éste, se obtiene el aceite de oliva refinado tras unos procesos térmicos, físicos y químicos. Como tal, tampoco se comercializa por falta de sabor y color, pero mezclado con aceite virgen o virgen extra (entre un 10% y 20%) sí lo encontramos en el super como aceite de oliva. El grado de acidez de este aceite de oliva no puede ser superior a 1°. Este aceite de oliva a secas suele ser más barato, pero su calidad también es bastante inferior. En el etiquetado puede aparecer como sabor intenso/suave según si han añadido más o menos aceite de oliva virgen o virgen extra.
  2. Aceite de orujo de oliva: Es el de menor calidad y apenas tiene  No debería considerarse como aceite de oliva.  Se obtiene mediante disolventes y altas temperaturas a partir de la grasa que queda adherida a los restos de la extracción del aceite de oliva extra y refinado, y de los residuos de huesos y pieles de las aceituna, el resultante se refina y se mezcla con aceite de oliva virgen o virgen extra. La graduación final obtenida, no será superior a 1,5°.

Diferenciados los aceites de oliva que nos venden en tiendas y grandes almacenes, veamos en qué debemos fijarnos para elegir un aceite de oliva de calidad.

Por lo dicho hasta ahora, nuestra prioridad debe ser el AOVE, el mejor en cuanto a propiedades sensoriales (sabor frutado, picante, aroma intenso), si bien es cierto que las diferencias con el virgen sólo son apreciables por expertos en catas. Ambos, tanto virgen extra como virgen, contienen similares propiedades nutricionales.

expreso-del-sur-aoveLa certificación de Aceite de Oliva Virgen Extra se basa en el cumplimiento de los requisitos establecidos en las normas comunitarias en cuanto a especificación del producto, proceso de elaboración en almazaras y de envasado. Pero, ¡cuidado! Puede haber trampa. La OCU, en 2012, analizó 40 marcas de las que podemos encontrar en supermercados y concluyó que 9 de ellas cometían fraude en el etiquetado como virgen extra.

Ten en cuente que muchos AOVE que nos ofrecen en supermercados aunque cumplan con la normativa podrían no pasar los paneles de catas a los que se ven sometidos los aceites en las almazaras.

También conviene saber que al AOVE le afecta el paso del tiempo y la luz. Esto también puede ser causa de abaratamiento de precios en supermercados, sería una pista para detectar que ese AOVE no es de la actual campaña. Por lo tanto, miremos la fecha de envasado y la de consumo preferente. El tipo de envase también influye en el precio y calidad, botellas oscuras o latas lo protegerán mejor de la luz que los trasparentes y de PET.