Avanza la primavera y con ella la época de comer caracoles. Son habituales desde mediados de marzo hasta junio, los encontraremos en cualquier bar de nuestras ciudades e incluso en algunas de ellas, como en Córdoba, los puestos de caracoles son una tradición y forman parte de su gastronomía.

El consumo de caracoles se remonta a la época romana, aunque en las últimas décadas  ha aumentado su consumo ya que se han convertido en una de nuestras tapas preferidas. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio ambiente el consumo de caracoles anual es de 400 gr. /persona/año en nuestro país, lo que supondría unos 16 millones de kg. anuales. ¿Pero son los caracoles un alimento sano?

En cuanto a sus propiedades nutricionales

Los caracoles no son ni carne ni pescado, son un tipo de marisco, que proporciona pocas calorías, 100g de caracoles proporcionan entre 60-80 calorías.

Contienen escasos hidratos de carbono pero tienen un 16% de proteínas que proporcionan casi todos los aminoácidos esenciales, por eso la proteína del caracol se considera de alta calidad como la carne roja.

La cantidad de grasa es escasa si la comparamos con la del pollo, por ejemplo el pollo tiene en torno al 10% de grasa y los caracoles un 2%, además la mayor parte de ésta son ácidos grasos esenciales. Sin embargo, debes tener cuidado si tienes colesterol alto ya que 100g de caracoles aportan 50mg de colesterol, aunque es cierto que muchísimo menos colesterol que otros productos de origen animal como la ternera que contiene el doble.

Es rico en minerales como el hierro y el magnesio y en vitaminas como la A, tipo B como la B12, E etc.

 

¿Caracoles silvestres o de granja?

Los caracoles silvestres tienden a tener una dieta más variada pudiéndose alimentar de  plantas u hongos que podrían darle mal sabor. Se  recolectan indiscriminadamente adultos y crías, lo que provoca la escasez del producto.

Los caracoles de granja, están más controlados consiguiéndose ejemplares de mayor tamaño y mejor sabor, pero sólo supone el 3% del comercializado.

La cría de caracoles está controlada desde el punto vista sanitario por el “Paquete higiene” dado por el maco europeo y por las guías de buenas prácticas de higiene dadas por la Organización Interprofesional del Caracol de Crianza.

 

¿Cuál es la forma más saludable de cocinarlos?

Entre las distintas recetas  que se pueden elaborar encontramos los caracoles chicos en caldo, cabrillas en salsa, caracoles gordos y picantes etc.

Los caracoles chicos en caldo están cocinados con agua, vinagre, una serie de especias (comino, pimienta, guindilla), cáscara de naranja y hierbabuena. Ésta sin duda es la mejor opción.

Otro tipo de preparaciones en salsa también pueden resultar saludables siempre y cuando controlemos la cantidad de grasa en el sofrito.

Sólo debes tener cuidado con las recetas que añaden chorizo o panceta, ya que aportan demasiadas grasas saturadas.

CATALINA COCA

Licenciada en Biología por la Universidad de Córdoba. Curso de Posgrado en Nutrición, Dietética y Dietoterapia por la Universidad de Navarra. Especialista en Nutrición. Formadora. Colaboradora de Expreso del Sur