A todos los padres les preocupa el rendimiento escolar de sus hijos y por ello intentan dotarlos de herramientas que les ayuden a mejorarlo tales como ordenadores, clases particulares de inglés, actividades extraescolares como la música, incluso se dedican a ejercer de profesores ayudándoles con la tarea diaria. En definitiva, mucho esfuerzo que a veces no sirve de mucho, si cometen el error, de base, de no cuidar la alimentación de sus peques. 

expreso-del-sur-desayuno-rendimiento-escolarEl correcto funcionamiento del organismo depende, entre otros factores, de los nutrientes que se ingieren, más cuando los niños están en fase de crecimiento y desarrollo. Si además queremos que aprovechen todas sus capacidades, es importantísimo saber elegir los alimentos, de forma que proporcionen nutrientes que favorezcan la atención, la memoria, el razonamiento, la creatividad y, a la vez, les ayuden a evitar el cansancio y la procrastinación. Si no queremos ver cómo el rendimiento escolar, empieza a ser un problema para nuestros hijos, hagamos caso a estos cinco factores:

1.- Un buen desayuno: Si los niños no desayunan o consumen cantidades altas de azúcar, quedan expuestos  a alteraciones en los niveles de insulina y glucosa. Los picos de azúcar en la sangre provocan fatiga, pobre concentración, irritabilidad y letargia. Es recomendable, por tanto, dejar a un lado el típico desayuno de cacao con galletas, cereales de desayuno o bollería industrial.

Una buena opción para el desayuno debe estar compuesta de:

  • Cereales integrales, que son ricos en vitaminas grupo B y ayudan a mantener  los niveles de azúcar en la sangre regulares, por lo que mejoran el rendimiento y la concentración.
  • Una pieza de fruta, que les aportará fibra, vitaminas y minerales.
  • Algún lácteo desnatado y sin azúcar. Por ejemplo, un vaso de leche influye en el nivel de serotonina, un neurotransmisor que según varios estudios recientes su presencia en los circuitos nerviosos promueve una sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y concentración.
  • Proteína como huevo, carne o embutido sin grasa. Aportan aminoácidos necesarios para la creación de nuevas conexiones neuronales. Cuando se consumen en la mañana aumentan la síntesis de nor-adrenalina y dopamina cerebral, incrementando aún más la capacidad de alerta, concentración y memoria.
  • Y algo de grasa de buena calidad: los Omega 3 y 6 constituyen un porcentaje alto en el cerebro y son muy importantes para el proceso de sinapsis entre las neuronas. Sin grasas, el cerebro no puede transmitir impulsos nerviosos. De hecho, se ha observado que en escolares su desarrollo visual y cognitivo está relacionado con la riqueza de ácidos grasos aportados en su dieta. Los ácidos grasos esenciales se encuentran en muchos de los alimentos habituales, entre ellos los pescados, frutos secos o el aceite de oliva.

En definitiva, a los pequeños de la casa  no se les debe ofrecer en el desayuno ni refrescos, ni bollería, ni comida rápida, ni precocinados, ni productos ricos en azúcar añadido. Por la mañana, su dieta se debe sustentar en alimentos, y no en productos alimenticios, donde primen los vegetales, frutas (incluyendo frutos secos), legumbres, cereales enteros y añadir algo de carne y pescado no procesado.

2.- Oxigenar su cerebro: Aparte de nutrientes, el cerebro necesita oxígeno que lo obtendremos con la actividad física. No es suficiente con tener alguna actividad extraescolar deportiva un par de veces en semana, es recomendable alguna actividad diaria como pasear 40 minutos, jugar en el parque, correr, ir caminando al cole, paseos en bicicleta, etc.

3.- Hidratación: Tanto para evitar el cansancio como para facilitar el aprendizaje de todos, en general, y los niños, en particular, se necesitan de una hidratación correcta. En los menores, todas las funciones de crecimiento requieren de hidratación y deberían hacerlo tomando traguitos de agua a lo largo del día y no gran cantidad de golpe. Sería bueno que los docentes no viesen con incomodidad que todos los niños acudieran al colegio con su botella de agua, sino como una necesidad.

4.- El sueño: La falta o problemas de sueño en escolares se han relacionado desde siempre con trastornos psicológicos, dificultades de aprendizaje, peor rendimiento y dificultad en la toma de decisiones.

5.- La felicidad: Hay estudios que indican que los niños  felices tienen un mejor rendimiento escolar, una mejor adaptación social y son más resilientes. Incluso, hoy en día sabemos que la capacidad de memorización depende del contenido emocional de las experiencias. Se memoriza mejor aquello que va asociado con emociones positivas. Tanto los docentes como los padres deben crear condiciones que favorezcan el desarrollo de canales neuronales asociados a emociones positivas: la alegría, la curiosidad, la gratitud, la esperanza, la generosidad y el amor.