Para llevar una alimentación saludable no solo es importante lo que comemos sino además cómo comemos. Comer requiere tiempo: necesitamos masticar bien el alimento para que se impregne de saliva. La digestión no comienza en el estómago, sino que lo hace en la boca

, por ejemplo, ahí la ptialina presente en la saliva empieza a actuar sobre el almidón de los alimentos, además la lisozima actúa como una primera barrera contra los microorganismos. Cuanto más triturado y más impregnado de saliva esté el alimento, menor esfuerzo tendrá que realizar el estómago.

Se necesita un tiempo también para que se produzca la liberación de un determinado tipo de hormonas intestinales que son responsables de emitir la sensación de saciedad al cerebro. Se recomienda emplear unos 25- 30 minutos en la comida. La realidad es que comemos en 10 minutos, además comemos todo lo que podemos hasta sentirnos llenos aunque no satisfechos pues seguimos teniendo hambre.

expreso-del-sur-comer-deprisaCAUSAS

Las causas son múltiples: en principio, comemos como nos han enseñado, pero también puede ser debido al ritmo de trabajo actual, a que llegamos con mucha hambre a la comida por habernos saltado otra comida, o pueden haber otras causas como las preocupaciones que nos distraen y no somos conscientes de lo que comemos ni de cómo lo comemos.

CONSECUENCIAS

El comer rápido nos crea problemas digestivos: la falta de trituración de los alimentos puede causar ardor, reflujo o digestiones pesadas, al comer rápido tragamos aire que nos causa gases o eructos.

También puede contribuir al aumento de peso: Al comer rápido se toma más alimentos y, por lo tanto, más calorías. En un estudio realizado por científicos de la Universidad de Osaka, en Japón, confirmó que las personas que comen deprisa tienen 3 veces más probabilidades de desarrollar obesidad.

CONSEJOS

  1. Evita llegar con hambre: No te saltes comidas.
  2. Planea el momento de la comida: Gestiona bien tu tiempo, crea un ambiente relajado. Con la mesa puesta, por ejemplo al tomar un bocadillo o fruta en la merienda hazlo con plato, cubiertos y  mantel, y el desayuno, tómalo siempre sentado.
  3. Presta atención: evita distracciones como la televisión, debes ser consciente del alimento: intenta reconocer el sabor, olor, textura, temperatura, además comprobarás cómo el estar atento a tus sensaciones te hace disfrutar más de las comidas.
  4. Cubiertos: Deja los cubiertos apoyados en la mesa después de cada bocado, escoge el tenedor a la cuchara, y cubiertos pequeños a grandes, así tomarás menos comida en cada bocado.
  5. Espera unos minutos al servir el segundo plato o el postre.
  6. Evita alimentos blandos, sobre todo en niños tenemos la costumbre de facilitarles la comida triturándoles los alimentos, ofreciéndoles purés o cremas. Es necesario que los niños eduquen su paladar distinguiendo sabores y texturas, además necesitan masticar alimentos para el correcto desarrollo dental.
  7. Puede servirte también de ayuda el contar las veces que mastiques (depende del alimento pero unas 15- 20 veces estaría bien) o el comer con un reloj para ser más consciente del tiempo.
  8. Ármate de paciencia y voluntad: Cambiar un hábito no es fácil, no desistas, es normal que te resulte incómodo al principio pero tu salud se lo merece y pronto notarás los beneficios.

CATALINA COCA

Licenciada en Biología por la Universidad de Córdoba. Curso de Posgrado en Nutrición, Dietética y Dietoterapia por la Universidad de Navarra. Especialista en Nutrición. Formadora. Colaboradora de Expreso del Sur