Juan Pérez Mercader es una persona amable, sencilla, simpática, abierta e inteligente. Sus conferencias dejan al público presente con la boca abierta, así fue como dejó hace unos días en su Huelva natal a los asistentes a su conferencia en un congreso médico. Pero su charla pausada a pie de calle es aún mejor y más interesante. El físico onubense, científico investigador en la Universidad  de Harvard, descansa unos días rodeado de familiares y amigos en su querida Huelva antes  de seguir con el proyecto que desarrolla en Estados Unidos , sobre el origen de la vida.

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La investigación denominadaThe Harvard Origins Life Initiative”,  trata de entender por qué existe vida en la Tierra, a dónde potencialmente podría ir, por qué tiene las características que tiene y si es posible que exista en otros lugares del Universo. Es una iniciativa compuesta de unos 30 grupos, y uno de ellos está liderado por el científico andaluz. Estudia las propiedades de los sistemas vivos para tratar de entender, de alguna manera, cómo se generan sistemas que son capaces de replicarse, adaptarse al entorno y manejar información.

El científico considera que la biología todavía es una de las grandes fronteras de la ciencia, con avances espectaculares, algunos de ellos en los últimos 5 años, pero a pesar de ello aún se está muy lejos de tener un conocimiento comparable al que tenemos del Universo y la física. Para el onubense salir de la Tierra para conocer nuestros orígenes es fundamental: “Tienes que saber lo que hay fuera para compararlo con lo que hay aquí dentro“, es su forma de explicarlo.

Pérez Mercader compara su trabajo de científico investigador con el de muchos marineros andaluces que embarcaron con Cristóbal Colón, rumbo a nuevas tierras a descubrir y explorar arriesgándolo todo. Será que los seres humanos llevamos en nuestro ADN la ansiedad de conocer. Conocer el entorno, buscar más allá de la Tierra, que es una manera de expandir la consciencia humana, y eso te lleva a la necesidad de moverte a otros horizontes. Y en algún momento no muy lejano, el destino será Marte -ese planeta rojo que tanto preocupa y ocupar al físico onubense- que es sin duda un nuevo e interesante horizonte para la humanidad.