Existe una ley no escrita por la que se suele conceder cien días de gracia para un nuevo gobierno. Un tiempo de tanteo, de cierta paz entre unos y otros que los recién llegados al poder aprovechan para acomodarse a la nueva situación. En el caso de la Ley Mordaza, los españoles no hemos disfrutado de esos cien días de gracia por parte de las autoridades y los malos presagios se están cumpliendo.