FRIDAY 16 MARCH 2018

OPINIÓN. La puntilla

Las tasas judiciales, uno de los mayores ataques del Gobierno de Mariano Rajoy a la igualdad en España, ya son historia. El Tribunal Constitucional le acaba de dar la puntilla al declarar inconstitucional estos gravámenes. El Consejo de Ministros ya rectificó parcialmente su despropósito y anuló en 2015 las que afectaban a las personas físicas ante la evidencia de que esta medida podía vulnerar los derechos de los ciudadanos a la tutela judicial efectiva garantizada en el artículo 24 de la Constitución. En Moncloa habrían oído campanas y eliminaron esa parte. Y ahora ha llegado el fallo de TC, que se refiere a las tasas en su globalidad, aunque de facto solo tendrá incidencia en las que aún estaban en vigor: las de las personas jurídicas (empresas, ONG, partidos políticos…) porque, según recoge la sentencia, impiden por su elevada cuantía el acceso a la Justicia.

OPINIÓN. Acerca de los homosexuales

Hace más de nueve años escribí un artículo sobre los homosexuales en el que intentaba reflexionar sobre algunas ideas de este tema. Vuelvo ahora a tratar de él, más que nada para profundizar un poco en las mismas ideas, ya que sobre esta cuestión hay bastante que reflexionar, por lo menos para mí, ya que no quiero caer en posturas intransigentes, tanto de un lado como de otro.

OPINIÓN. Sí se puede

Mi particular cruzada contra la esclavitud del siglo XXI comienza a arrojar las primeras consecuencias.

OPINIÓN. El colmo

El Gobierno de Mariano Rajoy no ha invertido ni un sólo en los corredores ferroviarios en Andalucía desde que aterrizó en la Moncloa a finales de 2011. No sólo ha cerrado el grifo, sino que ha destinado más de 6.000 millones (dato ofrecido hoy por el PP) al ramal que discurre por la costa mediterránea hasta llegar a Murcia y ahí lo ha paralizado sin llegar a territorio andaluz. 

OPINIÓN. A dos grados del desastre

De los cerca de 8.000 millones de habitantes que colapsamos el planeta, 3.000 no tienen defensa alguna ante cualquier desastre natural o artificial.

OPINIÓN. Ni olvidar ni celebrar

Hay momentos históricos que no se pueden olvidar para que no se repitan. Una de esas fechas fatídicas es el 18 de julio de 1936. El alzamiento militar de las fuerzas franquistas contra el Gobierno democrático de la II República provocó la Guerra Civil, la cruenta represión de los vencedores fascistas y cuarenta años oscuros de dictadura.