MONDAY 30 NOVEMBER 2020

La escalada de decisiones torpes e inútiles en la que parecen estar atrapados ciertos dirigentes de esta nuestra querida España, roza el absurdo más bochornoso con la prohibición de entrar a ver la final de la Copa del Rey con una estelada en la mochila. El Ministerio del Interior lo ha vuelto a conseguir: ha calentado un patio ya de por sí más que calentito y el único que parece no sentirse quemado, ni achicharrado, el señor ministro.

Este texto empecé a redactarlo mentalmente el sábado. Justo después de hacerse público el acuerdo de Junts pel Sí y la CUP para empaquetar a Mas.

Recuerdo aquel día en el que Manuel, un veterano militante del Partido Comunista, hablando de política, me repetía una y otra vez que “la derecha siempre nos quiere divididos”. Era su particular versión del ‘divide y vencerás’, una especie de mantra en su argumentario con el que explicaba todos los males que suceden en la orilla izquierda del mapa político.

Ya tenemos otra vez a la asignatura de religión en los titulares de los periódicos y en los debates televisivos de las cadenas conservadoras. Es una ecuación que nunca falla. Basta con que algún partido político, alguna institución, algún personaje de cierto tirón mediático insinúe lo más mínimo sobre esta materia escolar para poner el grito en el cielo. Propongo que afrontemos este debate, al menos, cumpliendo el octavo mandamiento: No mentirás.

OPINIÓN. Por el refajo de La Moreneta

No hay una cosa que me revuelva el estómago más que escuchar a un catalán pregonar que ellos, los catalanes, son los que sostienen con sus impuestos la holgazanería de otras regiones españolas. Y que otro gallo cantaría a los españoles sin los catalanes. ¿Cómo era eso de una mentira repetida mil veces…?

Existe una ley no escrita por la que se suele conceder cien días de gracia para un nuevo gobierno. Un tiempo de tanteo, de cierta paz entre unos y otros que los recién llegados al poder aprovechan para acomodarse a la nueva situación. En el caso de la Ley Mordaza, los españoles no hemos disfrutado de esos cien días de gracia por parte de las autoridades y los malos presagios se están cumpliendo.