FRIDAY 15 DECEMBER 2017

Súper viviente

expreso del sur lecturas relato corto

Todo empezó cuando me tuvieron que poner las vacunas, ¿te acuerdas? Me aterrorizaban. Tenía sólo cuatro años. Pero tú me dijiste que eran superpoderes y me dejaste poner el traje. El miedo se transformó en un desafío. Y cualquier dolor o espanto que pudiera suponer el pinchazo, aquel día se convirtió en ilusión y deseo al pensar que me iban a inocular con una pócima mágica que me haría indestructible.

Probarás el vino en mis labios

probarás el vino en mis labiosok

 

Ahora que he regresado a los caminos de África, a la inmensidad polvorienta y reseca de sus geografías infinitas, a la desolación de sus paisajes de sed y hambre, veo de nuevo los ojos espantados de los niños que se arraciman en las plazas para oírme, y las miradas expectantes de los viejos que se acercan para escuchar mis historias, esos relatos que he vuelto a recitar por los pueblos de Malí, por los mismos lugares en los que durante tantos años practiqué mi oficio de griot, de poeta errante, al que ahora he vuelto, después de haber sido expulsado del paraíso del norte, de los espacios del exceso y la opulencia.

Córdoba, 1514

 

cordoba 1514

Al muy magnífico don Pedro Fernández de Córdoba y Pacheco, cristianísimo Marqués de Priego por gracia que Nuestro Señor dio a V.M., señor de Montilla y Aguilar, y alcalde mayor:

La terrorífica llamada

imagen la llamada terrorífica

Despertó en mitad de la noche, aterrorizado. Con los ojos abiertos en la oscuridad intentó, perturbado, captar algo de luz. Su corazón latía con fuerza, y su respiración entrecortada le hizo, como acto reflejo, llevarse su mano al pecho. Tiritaba al abandonar el lecho a causa del sudor que ya enfriaba su piel. O por pavura.

Excursión

relato 2010

Ahora me siento un poco culpable, la verdad. Mucho no, sólo un poco. Porque, al fin y al cabo, mamá no tenía razón. No sé por qué se había emperrado en no dejarme venir a la excursión. Ella sabía las ganas que tenía yo de bañarme en el pantano, sabía que se habían apuntado todos los de clase y que nos iban a acompañar dos profesores, pero cada vez que se lo pedía se ponía como loca, y no había manera de sacarla del «no, no, no, ni hablar, ni hablar, ni hablar». Ni aunque le prometiera por la memoria de papá que iba a tener muchísimo cuidado, ni aunque le dijera que fregaría los platos durante un mes si me firmaba el permiso: «no, no, no, ni hablar, ni hablar, ni hablar».

Más lejos, más alto

cabecera relato


Un rastro color magenta recorre la nieve. Iñaki ha reptado diez, doce metros, hasta cobijarse en un entrante de la roca. La sangre procede de una hemorragia nasal, en la pierna no tiene herida abierta.