El final de este mes está a la vuelta de la esquina y  los andaluces lo despedimos celebrando nuestra autonomía y disfrutando de la fiesta por antonomasia de nuestra Andalucía: la del Carnaval, la que colorea las caras, la que disfraza las almas, afina nuestra libertad de expresión para dejar atrás la obediencia y lo políticamente correcto y nos sacan una sonrisa con la ironía y el sarcasmo.

expreso del sur la eternidad

Comparsa ‘La eternidad’ cantando en el Falla de Cádiz

Así, cada febrero tenemos la suerte de ver y escuchar la poesía que nada tiene que envidiar a los poetas que estudiamos en los libros de Secundaria, no tienen generación pero llevan generaciones dejándonos su arte, sus coplas, sus pasodobles, sus cuplés, sus popurrís, su 3×4 y sus estribillos de esos que repite todo el teatro y que se quedan en la memoria colectiva creando la cultura popular andaluza. Y es que los mismos versos que nos dejaba Rafael Alberti ahora lo recogen los grandes autores del Carnaval sobre las tablas del Teatro Falla de Cádiz.

Son ya 40 años los que España lleva disfrutando de esta fiesta de la libertad, protegida siempre por el dios Momo, los que lleva este Carnaval llevando Andalucía por todos los rincones de España y del mundo, equilibrando la opinión sobre este mundo, con las letras más sinvergüenzas e irónicas siempre sin pelos en la lengua.

Esto sí es la verdadera marca andaluza, la que se ríe de uno mismo, la que se ríe y enfrenta las desgracias diarias, las que le canta a su pueblo y crítica a sus gobernantes, las que desde la copla lucha contra las desigualdades y la que escribe y canta desde el corazón.

Y así, rindo un pequeño a esta fiesta que aunque sea “ley de vida” que Febrero pase y las letras queden en “la eternidad” de nuestra memoria solo pido una cosa: “no te vayas todavía”, Carnaval de mi vida.

¡Felices Carnavales!