El pueblo de Calahonda, enclave de la costa Tropical Granadina a diez kilómetros de Motril y a ochenta y tres kilómetros de la ciudad monumental de Granada, se formó en torno a su puerto. Las principales huellas que se conocen son del siglo XIX como la construcción, a  finales de este siglo, de la Iglesia del Carmen.

Especies marinas del mundo subacúatico de la Costa Tropical granadina. FOTO: Carmen Aldaya

El propio nombre de Calahonda evoca una profunda relación de este pueblo con un entorno submarino que pasa, muchas veces, desapercibido para el visitante. La gran piedra que enmarca el embarcadero caleño, la formación natural más emblemática de este pueblo, marca el inicio de un acantilado de aguas profundas y limpias que se dirigen varios kilómetros en dirección Este.

En estos fondos marinos la vida se desarrolla en todo su esplendor: de colores vivos y formas extrañas, diferentes maneras  de vida se van agregando en un aparente desorden, que sin embargo, guardan las normas que regulan el equilibrio en los ecosistemas del planeta. Las aguas situadas entre Calahonda y Castell de Ferro, están consideradas como Zona de Especial Conservación (ZEC); se incluyó en la lista de LIC de la región biogeográfica mediterránea por Decisión de la Comisión Europea de 19 de julio de 2006.

En los hábitats marinos están tres de las cuatro especies de fanerógamas marinas europeas que se recogen en el listado comunitario de especies silvestres con protección especial. Igualmente, también está la lamprea marina y lapa ferruginosa, único molusco de las costas españolas en peligro de extinción. Se establecen medidas especiales de protección, basadas en la presencia de especies en peligro de extinción,  que son de alto valor biológico, sobre todo para la recuperación de alevines de especies que se convertirán en base de la actividad pesquera.

Alumnos de la escuela Dardanus antes de sumergirse. FOTO: Carmen Aldaya

Por tanto, es recomendable descubrir estos fondos marinos, objetivo de  buceadores y fotógrafos submarinos que utilizan esta zona para  actividades  de investigación de la biodiversidad marina. Los bancos de salemas pasan entre las piedras cubiertas de algas, alguien ha dicho que estos animales son las ovejas del mar. También son frecuentes encontrar peces en los acantilados, las morenas y los congrios, igualmente es un hábitat habitual de los pulpos, que aprovechan la cercanía de su principal alimento: las almejas enterradas  en la arena.

En las aguas de Calahonda, se puede apreciar que los seres vivos conviven en equilibrio, aprovechando mutuamente los recursos y condiciones creados por su coexistencia, y exploten su entorno de una forma sostenible. Una de las escuelas de buceo de la costa tropical granadina es Dardanus, formada por monitores de gran experiencia para hacer un viaje bajo este mar una experiencia formativa y de ocio única. Es el caso del buceo nocturno, cuando ese mundo subacuático se convierte en algo diferente, cuando la linterna te descubre ante tus ojos todo un nuevo elenco de criaturas.

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