Solas, Habana Blues y La voz dormida acumulan un total de 24 nominaciones a los Premios Goya. Su director, el lebrijano Benito Zambrano, sostiene que “la clave del cine es la historia, si algo se va a contar tiene que merecer la pena que sea contado”. El director apunta al espectador a la hora de crear esa historia, ya que: “Si va a estar dos horas viendo una película, tiene que atraparle, interesarle, divertirle, emocionarse y llorar; ahí es donde está el secreto de la historia”.

El director ha realizado estas declaraciones en el marco de la XIV Edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide que se celebran en la localidad sevillana de Carmona. Zambrano participa en el curso “La igualdad de género frente al mito de la libre elección en un contexto neoliberal”, dentro de la mesa redonda: “La representación de mujeres y hombres en las artes”.

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Benito Zambrano, tras intervenir en el curso de verano en Carmona. FOTO: UPO

“La mujer en el cine está poco y mal representada”, señala Zambrano, a lo que añade que “los cineastas somos como cualquier miembro de la sociedad. Si en la vida real los protagonistas son los hombres, a la hora de hacer cine, ellos son reflejados también como protagonistas. Los porcentajes, hasta ahora, de las mujeres en el Ejército, por ejemplo, eran de cero. ¿Dónde va a estar la mujer entonces en el cine? De puta, de tabernera y mujer de”. No obstante, su obra cinematográfica está profundamente marcada por las protagonistas femeninos. Mujeres fuertes que, según el director, no las elige con ninguna pretensión.

“Siempre intento que los personajes sean lo más ricos posibles. Personajes fuertes, maravillosos y con sentido. Sólo hago eso, pero la gente se sorprende cuando las mujeres se convierten en personajes interesantes”. Sin embargo, sostiene que el mundo de la mujer le fascina más que el mundo de los hombres, “quizás porque al ser hombre, el mundo de la mujer lo desconozco”.

En las artes, observa Zambrano, “la mujer, sobre todo en la pintura, ha servido de modelo, pero para embellecer, de modelo bonito”. En la sociedad y el resto de las artes “ha jugado un rol secundario. Creando unos estándares sólo en función de la belleza. No dándole protagonismo a muchas de las cosas que la mujer ha aportado, sobre todo relegando lo intelectual, lo sensitivo y lo práctico a un segundo y tercer plano”, sostiene el director.

La salud de la industria cinematográfica

Con respecto al estado de salud de la industria cinematográfica andaluza, el director sostiene que “el cine andaluz tiene una industria pequeña, no hay dinero ni se puede hacer tanto, pero nuestro cine en los últimos años ha dado muchas y muy buenas películas”, ha señalado Zambrano, asegurando que a pesar del pequeño porcentaje de largometrajes que se hacen en Andalucía, “hay muy buenos profesionales y muy buenos directores y directoras”.

Esta afirmación de Zambrano se justifica ante el número de nominaciones y premios, tanto nacionales como internacionales, que películas andaluzas como ‘La Isla Mínima” o ‘Grupo 7’ de Alberto Rodríguez o ‘La Voz Dormida’ del propio Zambrano han cosechado en la última década.

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Los éxitos del cine español han estado acompañados de excelentes resultados en la taquilla de una industria que cada vez sufre más los estragos de la piratería. El director no es ajeno a esta lacra que según se estima genera un agujero en el sector de 1.700 millones de euros. “La piratería es muy dañina para nuestro sector, somos muy independientes y es necesario un mayor respeto por la cultura. Hay que cuidarla, mantenerla y quererla, si queremos conservarla como es debido, si no, acabaremos con ella.

En la actualidad, nuevas plataformas y otras ya establecidas como Netflix o Youtube, se están adaptando para implantar tarifas planas mensuales y alquiler de contenido audiovisual. Zambrano es escéptico ante estas nuevas posibilidades debido a la falta de rentabilidad, “son interesantes para recibir trabajos y proyectos de realizadores noveles que están empezando, pero hay que darle un margen relativo porque con eso no se crea industria”. No obstante, añade el director, “son una solución en el sentido de que los espectadores no se habitúen a la piratería, y la gente se acostumbre a pagar”.

Benito Zambrano se ha caracterizado a lo largo de sus tres largometrajes por tener un ciclo de creación de unos seis años entre una película y la siguiente. El director ha confirmado que ya trabaja en la siguiente. Habrá que estar atentos.