Es el aire (Ediciones en Huida, 2016), último título poético de Federico Abad, más que un libro, parece una sinfonía. Así lo ha organizado el autor, en secciones que se denominan «Adagio molto espressivo» cuando habla de amor o «Andante misterioso» si trata de esbozar un autorretrato poliédrico. Pero más allá de las intenciones, los poemas se suceden como distintos movimientos también de una única cadencia. Grata, envolvente, seductora. Así se lee. Cada poema como una estrofa de una canción que embelesa el conocimiento, como suelen hacer las buenas canciones.