Es complicado sacar tiempo para leer cuando eres una escritora metida en pleno proceso creativo con tu próximo libro. Cuando mi amigo Reza y yo intercambiamos nuestras novelas, miré la portada, Córdoba y arena de desierto. Como apasionada de la ciudad y de todo lo relacionado con Al Andalus, además de conocedora del legado de esa cultura, decidí dejar a un lado mi libro y sumergirme en la novela que tenía en las manos. Pensé que tardaría días en leerla pues mi mente estaba en mi propia novela histórica “en progreso”. Estaba equivocada, comencé su lectura y mi mente dejó todo lo demás para volar al siglo X.