Córdoba se ha propuesto celebrar el 150 aniversario del nacimiento de Mateo Inurria como una efeméride relevante que sirva para profundizar en la vida y obra del escultor nacido en Córdoba en 1867, cuyo legado ha llegado a nuestros días como expresión notable del arte cordobés.

La Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba se ha volcado en la organización de un programa de actos intenso para este mes de octubre. El Museo de Bellas Artes de la ciudad acogerá de forma consecutiva hasta el mes de enero, tres exposiciones con trabajos de las diferentes etapas creativas de Inuria: así se podrán, además de sus esculturas, dibujos relativos a la Mezquita, Medina Azahara o Don Quijote.

‘Un naúfrago’, de Inurria (1890).

Paralelamente, la sede de la Escuela de Arte Mateo Inurria acogerá la exposición ‘INURRIA, labor docente y escultura monumental’, mientras que diferentes itinerarios didácticos permitirá descubrir las diferentes obras de Inurria que se conservan por calles y plazas de Córdoba, entre ellas el caballo de las Tendillas, su más obra más conocida.

Para el delegado territorial de Cultura, Francisco Alcalde, tras Inurria espera “una trayectoria de trabajo incansable cuajada de éxitos y reconocimientos tanto en su ciudad como Madrid, tanto en vida como después de su muerte en 1924 en el que los actos de homenaje se sucedieron concatenadamente”.

 

Mateo Inurria (Córdoba, 1867-Madrid, 1924)

Mateo Inurria  fue hijo del escultor y decorador de origen valenciano Mateo Inurria Uriarte, e inició sus estudios en la Escuela Provincial de Bellas Artes establecida en el Museo de Bellas Artes hasta 1883, en que fue pensionado por la Diputación Provincial para estudiar en Madrid. Ponto destacó como dibujante y escultor, y comenzó  a realizar obrás públicas colaborando  en restauraciones de patrimonio, especialmente con Ricardo Velázquez Bosco en los trabajos de restauración de la Mezquita y Medina Azahara.

Desde 1902 fue director de la recién creada Escuela de Artes Industriales, además de Comisario Regio de Bellas Artes hasta fines de 1911, en que se trasladó a Madrid, donde redondea su carrera artística triunfando nuevamente en Exposiciones Nacionales, continuando su labor como profesor de Modelado y Vaciado en su Escuela de Artes y Oficios.

Tras su inesperada muerte en 1924, en plena madurez creativa, el  Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid, organiza una pequeña retrospectiva, parte de la cual sería exhibida posteriormente en Venecia. Una década más tarde, en octubre de 1935, el llamado Salón de Otroño le dedica otra aún mayor, que se pudo ver en su  Sala V a lo largo del mes de octubre.

Escultura homenaje al Gran Capitán, ubicada en la plaza de las Tendillas, en Córdoba

En 1943, después de la ampliación del Museo de Bellas Artes, entonces gestionado por el Estado, y tras la compra de una casa contigua y la adquisición de su legado en diferentes años a su viuda, María Luisa Serrano, se  le dedicó  en el mismo una sala, igual que se había hecho en 1930 con el de Julio Romero de Torres.

Ya podía decirse que Inurria tenía “su propio museo en Córdoba”, pero las llamadas del exterior seguían produciéndose. En 1956 alguna de sus piezas más señeras participaron en la gran exposición Un siglo de Arte Español, 1856-1956, organizada en Madrid por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación Nacional, con motivo del Primer Centenario de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. En 1968 ocupó un lugar en la  Sala de Honor de la  Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid. Y en 1985, fue consagrado para la Modernidad entrando a formar parte de la magna muestra titulada Escultura Española, 1900-1936, que se celebró en el  Palacio de Cristal del Retiro

Tras ello, Córdoba recogió el testigo comenzando por el  Museo de Bellas Artes,  que en 1989 realizó la exposición temporal titulada Monumentos de Inurria, mediante una pequeña muestra de todo lo que hizo en este terreno, hasta que en 2007, la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento, la Universidad y Cajasur, promovieron la gran retrospectiva que se celebró en cinco puntos diferentes de la ciudad: una de las salas museísticas de Cajasur,la sala del Palacio de la Merced,la sala de Puerta Nueva en la Facultad de Derecho, la Sala de Vimcorsa y el propio Museo de Bellas Artes, siendo acompañado del simposio Mateo Inurria y la escultura de su tiempo, en el que participaron diversos especialistas, entre otros, Mireia Freixa, Jaime Brihuega, Javier Pérez, Ignacio Henares, Ramón Montes, Vicente Méndez, Moisés Bazán, Isabel Garcia y Carlos Reyero.