En pleno centro histórico de Sevilla, en una de sus plazas más emblemáticas -la Plaza de San Francisco-, se encuentra Albarama, un restaurante de deliciosos contrastes, no sólo por su cocina andaluza de corte creativo, sino también por su moderna decoración que rompe con el paisaje de arquitectura plateresca del Ayuntamiento de la capital.

Patio del restaurante

Desde su apertura, el restaurante Albarama ofrece una buena propuesta gastronómica que va desde las tapas de autor que se sirven en la zona de tapeo hasta los platos de línea más tradicional de la zona del comedor, pasando por unos entrantes de cocina mediterránea de vanguardia para los que se emplea una depurada técnica culinaria.

La carta del restaurante es renovada con frecuencia para ofrecer a sus comensales una mimada selección de platos acordes a la estación, siempre elaborados con materias primas de primera calidad que buscan crear nuevos y sorprendentes sabores.

Esta temporada Albarama estrena una carta muy especial, un remember con algunos de los mejores platos y tapas de sus últimos seis años. El ‘Salteado de langostinos con arroz y alioli’, los ‘Calamares fritos en harina de garbanzos con arroz’ o el ‘Tartar de salmón, salsa tare y caramelos de jengibre’ no sólo suenan ricos, sino que saben mejor; y si los regamos con una copa de vino de alguna de las setenta referencias de caldos nacionales -tintos, blancos y rosados-, cavas y champagnes disponibles en su bodega ¡tanto mejor!

En cuanto a su diseño, el comedor o “patio interior”, amplio, luminoso y muy acogedor, sorprenderá a los visitantes por la originalidad de su lucernario del que se suspenden macetones colgantes con vegetación, como si de un invernadero se tratase.