Factores naturales como la seca de los árboles o la degradación del suelo y causas humanas como el envejecimiento de la población rural o el cambio climático ponen en jaque el futuro de la dehesa, un agrosistema único de la Península Ibérica que en Andalucía ocupa alrededor de un millón de hectáreas.

Basta recordar que en Andalucía existen en torno a 6.500 dehesas, que ocupan el 17% del territorio andaluz, para advertir la relevancia social, económica y ambiental de la dehesa en nuestra comunidad. Un tercio de la extensión del paisaje adehesado existente a nivel peninsular se localiza al sur de Despeñaperros y, por esta razón, el proceso de debilitamiento de la dehesa se vive con mayor preocupación entre el sector agrario y las autoridades andaluzas.

expreso del sur dehesa cerdo iberico

Explotación ganadera de cerdo ibérico en una dehesa cordobesa en el Valle de Los Pedroches.

En la última década la voz de alarma ha llegado desde numerosos ámbitos. La dehesa se apaga poco a poco y su desaparición arrastra tras de sí un modelo económico –agrícola, ganadero y forestal- que ha dado trabajo a millones de familias andaluzas durante siglos. Actividades como el pastoreo y la producción ganadera (como la del cerdo ibérico), los aprovechamientos forestales (leña, corcho, setas…) o la caza hacen de la dehesa una fuente de subsistencia y un elemento generador de empleo determinante en la Andalucía rural, especialmente en determinadas comarcas de serranía de las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Málaga, Jaén y Cádiz.

Al margen de los componentes puramente económicos, los ambientales también otorgan a la dehesa una singularidad única: constituye el hábitat idóneo para 90 especies animales –aves, mamíferos, anfibios, reptiles- catalogadas en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El lince ibérico y el águila imperial son los ejemplos más conocidos.

Ya en 2010, el Parlamento andaluz aprobaba la Ley para la Dehesa que reconoce un marco normativo para su conservación y valorización, promoviendo su gestión integral. En busca de sinergias para la defensa de la dehesa, Andalucía ha implicado de lleno a la Unión Europea (UE). De esta relación partió la declaración de las dehesas como Lugares de Interés Comunitario (LIC) o la aprobación en 2012 del Life BioDehesa, vigente hasta 2017 con un presupuesto de 7,9 millones de euros y con unos objetivos que pueden resumirse en dos premisas básicas:  fortalecer la capacidad de respuesta de las dehesas de Andalucía frente a su deterioro, envejecimiento y vulnerabilidad al cambio climático, y contribuir a la formación de capital humano orientado a la gestión integral de las dehesas.

expreso del sur dehesa pozoblanco

Eurodiputados, junto a la consejera Carmen Ortiz, en una dehesa de Pozoblanco.

Pese a estas iniciativas, la defensa de la dehesa necesita de nuevos instrumentos para su culminación con éxito. En ese contexto de búsqueda de soluciones diferentes hay que situar la visita que ayer realizaron los representantes de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento europeo a Andalucía. Acompañados por la consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Carmen Ortiz, la delegación se trasladó a Pozoblanco para conocer sobre el terreno una explotación vacuna familiar y las instalaciones de Covap, como ejemplos de dos tipos de economía empresarial cordobesa dependientes de la dehesa.

Ante los eurodiputados, la representante del Gobierno andaluz reclamó una mayor sensibilidad de la UE sobre la problemática que atenaza el futuro de la dehesa, para la que pidió “una normativa europea a través de un tratamiento y respaldo específico”. La titular de Agricultura denunció la falta de instrumentos de apoyo adecuados para la «necesaria regeneración de arbolado» y criticó que la aplicación del Coeficiente de Admisibilidad de Pastos (coeficiente que minora la superficie de pastos según la cobertura de piedras, árboles y otros elementos) mediante un procedimiento automático es «altamente compleja en el caso de la dehesa».

De fondo, la invisibilidad de la dehesa andaluza en la Política Agrícola Común (PAC). Según el sector, este ecosistema responde a los objetivos de la PAC y sin embargo, “tiene un difícil ajuste por su carácter multifuncional: agrícola, ganadero y forestal”, en palabras de Ortiz, que sitúa a la Junta del lado de quienes reclaman de las instituciones comunitarias una mayor ayuda para contrarrestar la escasa rentabilidad económica de la dehesa, su principal talón de Aquiles.