Un 28 de febrero, en Andalucía, se amanece con el deber de recordar la figura del Padre de la Patria Andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del autogobierno que hoy representa el Estatuto de Autonomía para Andalucía. En 1983, el Parlamento de Andalucía aprobaba una proposición no de ley que acababa con el olvido oficial del que fue objeto Blas Infante Pérez  y al que a veces aún hoy parece estar sometido este malagueño de Casares nacido en 1885 que tristemente fue fusilado en una cuneta de la carretera que une Carmona con Sevilla el 11 de agosto de 1936. A la muerte lo llevó el delito de reclamar para Andalucía el derecho del autogobierno en el marco de solidaridad entre las diferentes nacionalidades y regiones españolas. Un sentimiento que en el himno se expresa con un verso rotundo: “Sea por Andalucía libre, por España y la Humanidad”.
XP_blas

En la vida de Blas Infante, el andalucismos fue una constante desde su juventud. El malagueño impulsó la creación de las Juntas Liberalistas junto a un nutrido número de andaluces que lucharon por recuperar la identidad del pueblo andaluz. “Por conseguir una Andalucía libre y solidaria en el marco irrenunciable de la unidad de los pueblos de España; por reivindicar el derecho de todos los andaluces a la autonomía y a la posibilidad de decidir su futuro», como dice la parte final del Estatuto de Andalucía aprobado en 1983.

Además, Infante entregó a Andalucía un himno, una bandera y un escudo, símbolos con los que nos sintiéramos identificados. Fue él mismo quien escribió la letra de nuestro himno, al que dio música el maestro José del Castillo Díaz. La música del himno tiene su origen en Cantillana, municipio sevillano donde Blas Infante vivió durante unos años. En dicha localidad, como en muchas otras de la región, los segadores realizaban sus labores acompañándose de canciones religiosas populares. Una de ellas sirvió de inspiración a Infante, que escuchó y anotó: El Santo Dios, que además también se cantaba -y se canta todavía hoy- en la ‘Misa de las espigas’ en honor a la Virgen de la Soledad de Cantillana, como agradecimiento por la cosecha.

El escudo también fue ideado por el Padre de la Patria Andaluza, que tomó como referente al «Hércules fundator», representación de las civilizaciones griega y tartésica. El verde y el blanco de la bandera reflejan, según dejó escrito, los colores de la campiña, los pueblos, los limoneros en flor, la pureza y la esperanza de la región en su futuro.

bandera-de-andalucia

Ideal Andaluz, su referencia política

Blas Infante fue notario de profesión. Nació en un pueblo, como tantos otros, en el que los caciques latifundistas sometían a los jornaleros en su miseria. La lucha contra esta situación -«clavada en la conciencia desde mi infancia», según él mismo escribió-, fue el principal objetivo de su vida.

En una de sus obras más destacadas, Ideal Andaluz (1914), Infante nos ofrece las claves de su pensamiento: dar confianza al pueblo en sus posibilidades de progreso, despertar su patriotismo frente a las injusticias, alcanzar una educación libre, universal y gratuita, así como tomar las riendas de la economía mediante la expropiación de las tierras de cultivo.

Infante se adelantó a su tiempo y muchas de sus propuestas tomaron peso durante la II República e, incluso, son hoy una realidad, como la división de poderes (ejecutivo, judicial y legislativo), una justicia democrática y gratuita y la «significación e independencia social y civil de la mujer». Otro de los ejes básicos de su pensamiento fue conseguir una política exterior «pro-africana», en un intento de rebrotar el espíritu de convivencia de Al-Andalus en el que cohabitaron árabes, judíos y cristianos en abierta tolerancia.

La Fundación Blas Infante

Juan Antonio Lacomba escribió estas líneas al referirse al legado político de Blas Infante: «Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea. Y Blas Infante fue la voz que encarnó una idea de Andalucía y la plasmó en un programa. Y este programa no fue nunca un instrumento de partido o de gobierno. Fue mucho más: una ética de la convivencia, un proyecto de redención y una esperanza de justicia para el pueblo andaluz. (…) Por ello, cuando la descarga final ahogó su grito de ¡Viva Andalucía Libre!, él esperaba que por cada gota de sangre derramada nacerían nuevas fuerzas para la libertad y la autonomía del pueblo andaluz».

Tristemente, y salvo días como hoy, la figura de Blas Infante apenas es recordada. La fundación que lleva su nombre, con sede en Sevilla y dirigida por una nieta del Padre de la Patria Andaluza, apenas organiza unos cuantos actos durante el año, como los premios anuales Blas Infante o el recuerdo conmemorativo de su fusilamiento en los primeros días de agosto cada verano. Para algunos historiadores y andalucistas, el legado de Blas Infante debería estar más presente en el día a día de los andaluces, muchos son los que reivindican que su figura constituya material obligatotio de estudio e investigación en los colegios, institutos y universidades, sobre todo lo que fue su vida, su pensamiento político y su extensa obra literaria.